5 consejos de diseño para una oficina productiva

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El entorno de trabajo influye mucho en la productividad y creatividad de su equipo. Damos algunos trucos para diseñar una oficina hacia la productividad.

Uno de los momentos más importantes en el comienzo de toda startup es el de escoger dónde estará la oficina y preparar el espacio antes de hacer la mudanza. Es fácil pensar que basta con unas mesas, sillas y salita de reuniones, pero en cuanto se reflexiona un poco más se llega a otra conclusión: el equipo de la startup pasará muchas horas en ese lugar, por lo que debería ser agradable. Además, debería potenciar que los empleados sean creativos y productivos. Estos son 5 consejos de diseño para una oficina productiva.

1. Ergonomía. Lo de tener un sofá en el que tirarse con el portátil y trabajar cómodamente desde ahí está muy bien en términos de ofrecer libertad a los trabajadores y un entorno más acogedor e informal, pero que esto no sea a costa de una inversión sillas y mesas que ayuden a trabajar con una postura sana. Con dolor de espalda o sin encontrar una postura cómoda se trabaja peor y la productividad sufre (a costa de la búsqueda en Google de “ejercicios para la espalda”).

2. Colores. Los colores que nos rodean tienen el poder de influir nuestro estado de ánimo y también de volvernos más o menos creativos. ¿Cuáles son los colores adecuados para buscar esa creatividad y productividad? La teoría de los colores de Angela Wright dice que el azul estimula la mente, el amarillo la creatividad, el rojo el cuerpo y el verde ofrece equilibrio. Además, los colores vivos estimulan, mientras que los pálidos relajan. Encontrar la combinación de colores perfecta y añadir plantas a la ecuación (hay estudios que también dicen que su presencia ayuda a la productividad) es clave para un entorno más productivo.

3. Luz. No hay que olvidar la luz: cuanta más luz natural haya, mejor, y cuanta más reciban los trabajadores en sus mesas, mejor también. Si la oficina no tiene buenas ventanas o la orientación adecuada, la luz artificial también sirve: mejor luz general en el techo o las paredes que una direccional para cada trabajador (se sentirá más en un interrogatorio y menos cómodo para trabajar).

4. ¿Espacio abierto o cerrado? Uno de los grandes debates de los últimos años. Hace no mucho los espacios abiertos eran sinónimo de lugar de trabajo en el que se fomenta la colaboración y creatividad, pero los últimos estudios apuntan a que esto podría tener un efecto contraproducente: al final, los empleados se ponen cascos y toda cooperación desaparece al no tener algo más de intimidad. Quizá el término medio sea lo más adecuado: salas de reuniones para poca gente y muchos lugares en los que hablar con algo de privacidad.

5. Movimiento. Que el baño no sea el único lugar al que los empleados pueden ir si se levantan de sus puestos. Está demostrado que tener una pequeña cocina o rincón para el café, o incluso una pequeña sala de juegos, ayuda a los equipos a airearse, refrescar la mente y volver a su mesa más relajados, contentos y con ganas. No es sano estar muchas horas seguidas sentado, por lo que la oficina de una startup no debería fomentarlo.

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