5 lecciones que Mad Men enseña a los emprendedores

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Mad Men iba sobre una gran compañía al principio, pero hace un par de temporadas se convirtió en una startup. Y esto es lo que se puede aprender de su proceso.

En plena recta final de Mad Men, aunque esta última temporada haya sido dividida en dos para alargar la agonía, toca hacer un repaso de todo lo que han vivido Don Draper, Peggy Olson y compañía a lo largo de estos años. Mad Men iba al principio de todo lo que pasaba en una gran agencia de publicidad de Madison Avenue a principios de los 60, pero esto cambió cuando, tras una serie de adquisiciones, los partners principales decidieron despedirse de la compañía y montar una nueva. Fue ahí cuando Mad Men empezó a tratar sobre una startup.

La serie trata muchos temas y podría parecer que lo más importante de ella está en el terreno personal de los personajes (quizá sea así), pero todos los problemas a los que se enfrentan a la hora de lanzar su nueva agencia y cómo los resuelven pueden enseñar mucho también a cualquier emprendedor que esté empezando con su startup. Estas son las 5 lecciones que Mad Men enseña a los emprendedores:

1. Todos los contactos son importantes. Mad Men es un ejemplo perfecto sobre lo importante que es el networking. Nunca se sabe quién puede ser tu próximo cliente o quién puede que te ayude en el futuro. Desde la azafata del avión hasta un antiguo compañero de oficina al que despidieron, pasando por tu suegro o el operario que está instalando un ordenador nuevo en la oficina. Habla con todos, mantén a todo el mundo cerca.

2. Escoge bien a tus partners. Es casi un milagro que Sterling, Cooper & Partners, el resultado de la fusión entre la startup con otra pequeña agencia, CGC, esté logrando salir adelante. El caos entre los partners es bastante significativo de lo que no hay que hacer: junta a uno de los cofundadores de la empresa original, con un partner que heredó el cargo de su padre, otros que han llegado a través de fusiones y adquisiciones, y los que se han ganado el puesto a pulso.

Las peleas y discordancias entre todos son constantes, algo que habría que intentar evitar en cualquier startup. Tener perspectivas algo distintas es positivo, juntar en un bote a personas con historias y objetivos tan diferentes es una bomba.

3. Fomenta las promociones internas. Haz que tu startup, conforme vaya creciendo, se convierta en una especie de cantera de talento. Es mucho más sencillo y práctico que tener que buscar a nuevos miembros para el equipo fuera. Estarán más comprometidos con el proyecto, sabrás mejor qué esperar de ellos y aportarán mejores resultados. Los mejores ejemplos de Mad Men son Peggy Olson y Joan Holloway, que pasaron de ser secretarias a ocupar importantes cargos dentro de la compañía.

4. Los clientes no saben lo que quieren. Es decir, no saben que necesitan los servicios o productos de tu startup hasta que tú les explicas por qué. Mad Men está centrado en el mundo de la publicidad, por lo que desde la agencia saben venderse muy bien, pero sus técnicas pueden ser aplicadas a cualquier startup. Lo ideal: lograr que el cliente crea que ha sido él quien ha notado esa necesidad, no que se la has inventado tú.

5. Se puede despedir a un cliente. Es una de las decisiones más difíciles que puede tomar una empresa, pero a veces es necesario. Hay clientes que crean tantos problemas que al final no compensan los beneficios que puedan aportar a la startup. En Mad Men se ha visto esto en muchas ocasiones: se han deshecho de pequeños para tener clientes más grandes (de la competencia) y de grandes como Ford porque, simplemente, los contras ganaban con mucho a los pros.

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