6 consejos para hacer la vuelta de las vacaciones más fácil

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Volver a la oficina después de unos días o semanas de vacaciones no es sencillo. Pero no tiene que ser tan difícil.

Hay dos tipos de personas. Están los que saben disfrutar de su tiempo libre y desconectan por completo, los que saben que el domingo tiene 24 horas y que los días de vacaciones son los que son. Y después están los que no pueden evitar mirar de reojo hacia el futuro, ver que el lunes está ahí esperando con todas sus obligaciones, que las vacaciones tienen un final. En ambos casos, no obstante, volver al trabajo es difícil. La diferencia está solo en que unos empiezan la angustia antes que otros.

¿Es posible volver de las vacaciones, volver a entrar en tu startup, sin ese sentimiento de estrés y cuasi-depresión? ¿Es posible hacer que esa vuelta a la oficina sea más fácil y no sufrir una especie de shock al pasar de la inactividad -o actividad, pero distinta -al trabajo acumulado? ¿No sentir escalofríos al ver la bandeja de entrada del mail o todos los recados que te han ido dejando? Solo hay que seguir unos consejos para hacer que todo sea más fácil.

1. Deja un día libre. Si el plan de tus vacaciones incluye un viaje, intenta por todos los medios volver un día antes. Hay pocas cosas peores que volver de varios días de viaje, de desconexión y recarga, y tener que trabajar ya al día siguiente. Aprovecha ese día extra para organizar un poco tu vida y tu mente, que se reacostumbre a estar en casa. Poner la lavadora, ordenar, pensar y planificar la semana que tienes por delante, ayudará a que el primer día de trabajo sea más fácil.

2. Planea el primer día de trabajo. Lo habitual al volver de vacaciones es encontrarse con pilas de trabajo acumulado, muchas personas que quieren hablar contigo y una bandeja de correo electrónico saturada. ¡Caos! Si empiezas a trabajar de forma normal ese día, arrastrarás el desorden y el estrés que este provoca durante varias semanas. Resérvate las primeras dos o tres horas para organizarlo todo: borrar mails y ordenarlos por importancia, hacer un esquema de todo lo que hay que hacer (y priorizar).

3. Ve a trabajar temprano. Acuéstate pronto y levántante más temprano de lo habitual. Llegar a la oficina antes que el resto de la gente te ayudará a una transición más suave, a ir poniéndote al día con los correos y a estar ya algo más tranquilo y con sensación de productividad cuando empiecen a llegar tus compañeros o empleados y a bombardearte con preguntas sobre las vacaciones y noticias sobre todo lo que ha pasado en tu ausencia.

4. No planees reuniones fuera de la oficina. El primer día es para estar en tu lugar de trabajo y organizarte para poder reemprender tu tarea sin problemas. Evita las reuniones en general y, desde luego, las reuniones que te obligarán a moverte y visitar algún otro lugar. Si han esperado los días que sea que te has ido de vacaciones, seguro que no pasa nada por esperar un día más. Tu mente estará más fresca y la reunión irá mejor.

5. Recuerda tus inspiraciones vacacionales. Las vacaciones son una época en la que, además de desconectar, se reflexiona mucho. ¿Quién no ha tenido nunca grandes ideas, ya sea para el trabajo o para la vida, durante su período vacacional? No olvides todas esas decisiones que has tomado: ir caminando al trabajo, ir más temprano y salir antes, hacer algunos cambios en tu rutina, proponer ideas para la startup… y actúa en consecuencia.

6. ¡Prémiate! Evita que el final de tu primera jornada laboral consista en salir cansado del trabajo -más tarde de lo que deberías -, ir directo a casa y desplomarte en el sofá. Date algún pequeño premio: queda con amigos para tomar algo y contarles tus vacaciones, reserva tiempo para dar un paseo por tu ciudad y reencontrarte con ella, date un baño de burbujas al llegar a casa. Tener algo que esperes con ansia al acabar el día hará que todo sea más fácil.

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