El 93% de los operadores españoles de drones son pymes y autónomos

Innovación

La industria audiovisual se posiciona como el principal usuario de los drones, seguida de las infraestructuras y la agricultura.

La industria española de los drones es extremadamente fragmentada y volátil. Pese a registrar un fuerte crecimiento en número de empresas, es aún muy inmadura, según concluye el primer Barómetro del sector de los Drones en España, elaborado por el portal ToDrone entre más de 400 empresas y profesionales del sector.

Este barómetro señala que el 93% de los operadores de drones en España son pymes y autónomos. El 75% lleva en el mercado menos de tres años y uno de cada tres aún no ha cumplido el año de actividad.

Según el estudio, nueve de cada 10 operadores realizan menos de 50 trabajos aéreos al año. Asimismo, el reducido tamaño de los operadores supone una limitación en la capacidad del sector para llevar a cabo trabajos de mayor envergadura y de crecer, al menos, en el corto plazo. El 85,6% de las empresas tiene entre uno y cinco empleados.

A su vez, como muestra de la fragmentación y escasa dimensión del sector, el 60% de los operadores tiene presencia a nivel regional, mientras que sólo el 40% ofrece cobertura en todo el territorio. Esta aproximación local puede ser un reto en la búsqueda de volumen de negocio y de posibles alianzas que permitan una cobertura más amplia. De hecho, todavía son minoría (un 17%) las compañías que operan en el extranjero.

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La aviación no tripulada, desarrollada en un principio para uso en círculos militares y en misiones espías tiene actualmente otras muchas aplicaciones, desde propuestas comerciales y de entretenimiento hasta el rescate de personas. Pero es la actividad audiovisual la que destaca por encima de cualquier otra.

A la industria audiovisual y de ocio corresponden el 46% de los usuarios de esta tecnología, que se emplea fundamentalmente para mejorar la oferta de producción de vídeo y fotografía. Le siguen a distancia los sectores de infraestructuras/minería y agricultura/medio ambiente, con un 17% y un 14,5% del total, si bien son los que realizan mayores inversiones.

El barómetro añade además que los sectores de agricultura/medio ambiente e infraestructuras/minería son los que más oportunidades presentan en el medio y largo plazo. Se trata de dos mercados en los que los drones y las tecnologías complementarias pueden lograr una importante transformación.

En lo que a volumen de negocio se refiere, el 54% de los entrevistados considera que su actividad se ha impulsado durante el último año y uno de cada tres operadores cree que la mejoría del mercado ha sido significativa. Sólo el 15% apunta hacia un empeoramiento de la situación.

“El desarrollo tecnológico, el abaratamiento de las soluciones técnicas y la cada vez mayor dependencia de información de calidad hacen que los drones empiecen a jugar un papel determinante en la economía y en los procesos productivos. Los drones se han convertido en un producto de gran consumo y cada vez están siendo incorporados por más compañías en su cadena de valor”, apunta Javier Galera, fundador de ToDrone.

La facturación de las compañías, por su parte, sigue siendo reducida. El 78% de los encuestados no alcanza los 50.000 euros, lo que confirma una vez más la escasa dimensión del mercado. Tan sólo el 2,4% de las empresas supera los 5 millones de euros de facturación.

Asimismo, la financiación es uno de los factores críticos para el sector de los drones. La financiación pública alcanza sólo al 19% de los proyectos y la privada a un 17%. La práctica totalidad de financiación privada proviene de entidades de crédito, mientras que se observa una falta absoluta de financiación por parte de entidades de capital riesgo. Esta podría ser una de las principales limitaciones para el crecimiento de la industria.

En cuanto a los principales retos a los que tiene que hacer frente el sector de los drones, el 31% de los encuestados señala como principal obstáculo la escasa regulación o la ausencia de un marco político y legal en determinadas actividades, y las dudas en torno a su evolución futura. Asimismo, el 19% apunta a la lentitud de las Administraciones Públicas para promover medidas que favorezcan al sector, seguido de las dificultades derivadas del tamaño del mercado y de los procedimientos operacionales.

Con miras al futuro, las perspectivas son más optimistas que a principios de 2016. El 93% de los entrevistados espera que su actividad mejore en el medio y largo plazo. Pese a que el 83% considera que la situación del sector fuera de nuestro país es mejor, sólo una minoría de los encuestados desarrolla su actividad internacionalmente.

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