Almacenamiento, pieza clave en el mundo bajo demanda

Green ITInnovación

Eduardo López Jacob, Director de Canales de Almacenamiento IBM Región
Sur.

En la actualidad, el entorno en que se desenvuelven los negocios es

tremendamente cambiante. Las empresas tienen que ser capaces de dar

respuesta en tiempo real a nuevas demandas de mercado o contrarrestar

acciones de la competencia. Además, no tienen que olvidarse de reforzar

la flexibilidad del negocio para hacer frente a amenazas externas como

pueden ser ataques informáticos, terremotos o repentinos picos en la

demanda.

En gran medida, el éxito en un mundo bajo demanda

depende de la habilidad empresarial para impulsar su infraestructura de

Tecnologías de la Información. Si tradicionalmente los sistemas de TI se

construían por líneas de negocio (finanzas, ventas, etc.), en un mundo

bajo demanda, los servicios de TI deberían de ser capaces de extenderse

por múltiples procesos de negocios eliminando, de esta forma, posibles

pérdidas de información y permitiendo a las empresas tomar las mejores

decisiones en el menor tiempo posible.

Un mundo bajo demanda

exige de las empresas sistemas de almacenamiento integrados, autónomos,

con capacidades de virtualización y consolidación que permitan soportar

más procesos de negocio, optimizar los recursos, ofrecer un mejor

servicio a los usuarios e incrementar la protección de la información

ante posibles imprevistos.

El modelo tradicional de

almacenamiento, que agregaba esta capacidad a servidores distribuidos,

dificultaba el intercambio de información entre los sistemas debido,

principalmente, a las incompatibilidades que presentaban tanto la

diversidad de formatos como de dispositivos y a los cuellos de botella

que se formaban en las redes. Con la consolidación de la información en

sistemas centralizados de almacenamiento, las empresas pueden eludir el

peligro que presentaban los entornos tradicionales de almacenamiento y,

lo que es más importante, abordar otro aspecto crítico del paradigma

bajo demanda: un uso eficiente de los recursos. Las economías de escala

y una administración de los sistemas más simple, características

intrínsecas al almacenamiento centralizado, ayudan a las empresas a

reducir los costes y a disminuir el tiempo de respuesta a los cambios

del mercado.

Disponer de una estructura de almacenamiento donde

todos y cada uno de los elementos se comuniquen entre ellos en aras de

conseguir un acceso inmediato y seguro a la información ha sido una de

las asignaturas pendientes en el despliegue de la infraestructura de TI;

máxime en un mundo que demanda una mayor capacidad de respuesta a los

cambios del mercado. Integrar sistemas de información significa que las

conexiones entre los diferentes componentes deben estar muy bien

definidas y, lo que es más importante, que dichas soluciones están

basadas en estándares abiertos, con lo que se consigue desvincular el

crecimiento de una compañía al roadmap del fabricante. En este sentido,

IBM siempre se ha mostrado comprometido con el desarrollo de los

estándares de la industria. De hecho, la Compañía ya ha incorporado a su

servidor de almacenamiento empresarial Enterprise Storage Server (más

conocido como Shark) el estándar Bluefin que permite a los

administradores de TI visualizar y controlar los dispositivos, sistemas

de archivos, bases de datos y recursos de almacenamiento en red

independientemente de qué compañía los haya desarollado.

Otro de los pilares sobre los que debe desplegarse una infraestructura,

preparada para responder a las exigencias de un mundo bajo demanda, es

la virtualización. Disponer de sistemas de almacenamiento que incorporen

esta capacidad supone ocultar la complejidad de los sistemas al personal

de TI y dotar a estos recursos de una mayor flexibilidad en la

asignación de capacidades. Esta flexibilidad, no sólo proporciona un uso

más eficiente de los recursos, sino que permite una mayor disponibilidad

y más opciones de continuidad de negocio a pesar de las actualizaciones

de equipos, los fallos del sistema o posibles imprevistos.

Esta

aproximación incita a un uso más eficiente de la capacidad existente y a

reducir la cantidad de almacenamiento que una compañía necesita tener en

reserva para atender a picos en la demanda. El resultado sería no sólo

ahorro en equipos sino también un personal de TI más productivo y

eficiente.

Además de las exigencias de consolidación,

virtualización e integración, en un mundo bajo demanda los sistemas

deben adquirir cada vez mayor autonomía para autoconfigurarse,

optimizarse y protegerse sin intervención humana. Al igual que nuestro

sistema nervioso se autorregula, las nuevas tecnologías pueden ayudar a

gestionar el hardware y el software y ser capaces de anticiparse a las

necesidades así como detectar y corregir posibles fallos en el sistema.

La informática autónoma puede prevenir de problemas de almacenamiento

antes de que sucedan y cuando ocurran y resolver rápidamente los

problemas entre los que se incluyen la recuperación rápida de datos en

caso de desastres.

IBM ha sido pionera en el desarrollo de

sistemas con esta capacidad. Desde la concepción del proyecto eLiza

hasta hoy, la Compañía ha ido agregando a su portafolio productos con

mayor autonomía, desde servidores hasta sistemas personales.

El impacto de desarrollar sistemas de almacenamiento en un mundo bajo

demanda podría tener un efecto positivo en toda la empresa. Disponer de

sistemas autónomos, integrados, consolidados y con capacidad de

virtualización permite a la empresa convertirse en un ente dinámico,

capaz de responder, de la forma más eficiente y en el menor tiempo

posible, a las nuevas exigencias del entorno.

Eduardo López

Jacob

Director de Canales de Almacenamiento IBM Región Sur

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