Apple ya estaría en conversaciones con operadores de cable sobre su “revolución de la televisión”

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Si en su biografía Steve Jobs confesó al autor, Walter Isaacson, que en Apple habían encontrado el secreto para revolucionar la forma en la que disfrutar de la televisión parece que algo se mueve en el camino de ofrecer contenidos pertenecientes a diversos operadores a través de una plataforma con logotipo de manzanica mordía. La “tele de Apple” podría no ser un dispositivo sino un entorno, algo que a la empresa lleva años dándosele excepcionalmente bien como demuestra su universo de aplicaciones, canciones, libros y demás para sus dispositivos móviles. Los de Cupertino estarían manteniendo conversaciones con los proveedores de contenidos a través de cable para que lleguen al televidente a través de una plataforma manzanística.

Una consola doméstica para atraerlos a todos y atarlos en la oscuridad.

En Apple podrían haber aparcado temporalmente el rumoreado desarrollo de un televisor propio para centrarse en hacer llegar al telespectador los programas, series y películas mediante una consola propia que concentrase la diversidad de oferta existente, al menos en USA.

Es la propuesta que la compañía habría planteado a fin de reemplazar la variedad de consolas domésticas que permiten acceder a dichos contenidos de forma que se emplease un dispositivo creado por Apple. Las ventajas serían considerables.

Para empezar se accedería directamente a contenidos por los que los abonados ya estarían pasando, evitando a Apple tener que licenciarlos. Permitiría también una transición suave desde los actuales aparatos que se emplea en casa para acceder a la televisión por cable con lo que nos deparará el futuro, dispositivos que añadirían conexión a Internet (con iTunes ahí, al acecho), acceso a contenidos multimedia desde almacenamientos externos…

Un aparato de Apple para conectarse al cable (y más funciones) se podría beneficiar de las subvenciones que ya son familiares en la telefonía móvil por parte de los operadores para facilitar su difusión por un amplio número de hogares.

Convertirse en un interlocutor válido frente a los operadores de cable podría suponer además para Apple un importante espaldarazo de cara a convertirse en un agente con entidad propia en este suculento mercado. Tengamos también en cuenta que para los operadores esto supondría un acceso a un entorno en el que ahora mismo están presentes de forma incipiente (la oferta de programas a través de Internet) y que al incluirse en la órbita Apple podrían ampliar el número de destinatarios de sus contenidos. Todos ganan.

Recordemos también que en USA, donde se está planteando esta estrategia, la mayoría de los accesos a Internet dependen de los operadores de cable que ofrecen los servicios combinados de TV y acceso a la red.

Pero quizá lo más importante es que este movimiento permitiría a Apple adentrarse de una forma amplia en el ámbito doméstico, llegando a los salones y acercándose un poco más al televisor, quizá el último enemigo a batir por la compañía, quizá el paso previo al lanzamiento de la tele de Apple. De esta forma tan sutil se trataría simplemente de una actualización del dispositivo que los abonados ya emplean, aunque pudiendo gozar de funciones añadidas y permitiendo que se familiaricen con la presencia del nuevo dispositivo… y podría suponer un paso determinante para consolidar la base con la que luego llevar a nuestros salones su propio aparato de televisión.

Tampoco olvidemos que Google, el gran competidor, acaba de adquirir Motorola, tradicional fabricante de consolas de acceso a la televisión por cable y con GoogleTV también plantea su desembarco en ese mercado. Ya estamos otra vez con enfrentamientos polarizados, si es que no aprenden. ─[The Wall Street Journal]

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