Berlín decide prohibir Uber alegando riesgos de seguridad

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A pesar de que Bruselas ha dado el visto bueno a Uber, el servicio para contratar vehículos privados sigue librando batallas legales en muchos puntos de Europa. La última ciudad que ha decidido prohibir Uber es Berlín.

Las autoridades de la capital alemana han prohibido el servicio Uber e impuesto fuertes multas, tanto a la empresa como a aquellos conductores que hagan caso omiso de la prohibición. En concreto para Uber la multa será de 25.000 euros cada vez que sea usada, mientras que para los conductores será de 20.000 euros si se les descubre llevando un pasajero.

Multas muy elevadas con respecto a lo que se está imponiendo en otros países europeos en los que sigue habiendo contradicciones sobre el uso de Uber. El caso es que teóricamente Uber se ha declarado como un servicio legal por la Comisión Europea, y por tanto en teoría los estados miembros no podrían declararlo ilegal. Pero la legalidad europea requiere unos trámites bastantes largos para que se siga de forma uniforme, por lo que, aunque en un futuro a medio plazo Uber tendrá que ser legal en todo Europa si no cambia nada, mientras numerosas ciudades están poniendo parches a la situación con prohibiciones y multas.

El problema en sí no es de Uber, sino de la legislación, tasas, impuestos y normas que tienen que cumplir los taxis, haciendo que Uber se convierta en una competencia desleal al no tener que cumplir sus conductores apenas normas. Según las autoridades de Berlín la prohibición se ha impuesto por motivos de seguridad y para proteger a los clientes, pero la realidad es que se debe a las presiones ejercidas por el gremio de taxistas.

¿Cómo puede una ciudad compensar a un taxista que tienen que pagar una licencia desorbitada, necesita un carnet especial, un seguro más caro y numerosos trámites impuestos por esa misma ciudad, mientras permite que un sistema realice prácticamente el mismo servicio sin ninguno de esos costes añadidos? La solución parece estar siendo prohibirlo, pero finalmente Uber tendrá que ser legalizado en toda Europa y las ciudades tendrán que afrontarlo con una solución real en lugar de echar balones fuera.

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