El capital riesgo aporta menos del 25% a las start-ups en Latinoamérica

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La baja madurez del sector del capital riesgo limita las posibilidades de expansión de las start-ups en la región. Sólo Brasil se acerca a niveles de EEUU.

La financiación es uno de los grandes escollos a los que se enfrentan las start-ups que se ponen en marcha en América Latina. Una situación que se asemeja a la de las del otro lado del Atlántico, pero que tiene algunas dificultades añadidas para las empresas que dan sus primeros pasos en Argentina, Chile, Colombia, Brasil, México y Perú.  Una de ellas es la falta de madurez del sector del capital riesgo, que, en el mejor de los casos, no llega a aportar el 25% de la financiación a las nuevas empresas.

Según el estudio Startup América Latina, del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las start-ups latinoamericanas se enfrentan a mayores restricciones para acceder a financiación que las de los países más avanzados. Una baja madurez de los mercados financieros y una menor propensión de los bancos a financiar empresas innovadoras contribuyen a limitar las posibilidades de expansión de estas empresas en la región.

Un dato revelador es que mientras en Estados Unidos los fondos de capital riesgo y los ángeles inversores aportan entre el 20% y el 47% de la financiación a las start-ups, en México sólo contribuyen con un 5%, o con un 17% en Chile. En el país donde mejor funciona la industria del capital riesgo, Brasil, este porcentaje crece hasta el 23%, pero todavía se halla lejos de los niveles de EEUU.

Brasil es precisamente el país líder en capital riesgo en América Latina, un sector joven, que comenzó a desarrollarse a mediados de la década de 1990. Brasil representa casi la mitad de la industria del capital riesgo en la región, seguido por Colombia y Chile. El capital riesgo supuso en 2010 el 0,27% del PIB en Brasil, por el 0,18% de Chile y el 0,16% del PIB de Colombia. En Perú, Argentina y México, esta industria está aún menos desarrollada: supone el 0,05%, el 0,02% y el 0,02% del PIB en cada país, respectivamente.

Por tanto, poner a disposición de las start-ups formas de financiación adecuadas en sus distintas etapas de desarrollo, desde la gestación hasta la expansión, es un gran desafío para los países de América Latina. Los préstamos bancarios representan sólo el 7% de la financiación inicial para la creación de empresas de alto crecimiento en Brasil, y son casi inexistentes en Chile y México. En comparación, en Estados Unidos el endeudamiento bancario va del 15% al 30%.

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