Carl Icahn tira la toalla en la pugna por Dell

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El inversor reconoce que sería “casi imposible” superar la oferta presentada por Michael Dell y Silver Lake, y denuncia la actitud dictatorial de la junta.

El conocido inversor Carl Icahn ha renunciado a continuar peleando por hacerse con el control de Dell. En una carta abierta a los accionistas de Dell, publicada hoy por la Securities and Exchange Commission (SEC), Icahn dice que se ha dado cuenta de que sería “casi imposible” superar la oferta presentada por Michael Dell y Silver Lake para comprar la empresa y hacerla privada de nuevo.

Icahn y su aliado, el fondo Southeastern, han decidido que “no vamos a continuar los esfuerzos adicionales para derrotar a la propuesta de Michael Dell y Silver Lake, a pesar de que todavía nos oponemos a ella y pasaremos a buscar derechos de tasación”, asegura el inversor en la misiva, publicada por CNET.

El jueves, el consejo de administración de Dell tiene previsto celebrar una votación sobre si la empresa debe convertirse en privada. Icahn se opone a este movimiento, con el argumento de que la oferta de Michael Dell y la firma de inversión Silver Lake infravalora Dell y no sirve al interés de sus accionistas de la mejor manera posible.

A pesar de que el inversor abandona la lucha por Dell, no cesa del todo las hostilidades. Icahn se pregunta en su carta “cuál es la diferencia entre Dell y una dictadura” y compara el comportamiento de la junta con el del presidente ruso, Vladimir Putin. Según denuncia, la junta ignoró el resultado de una votación contraria a los intereses de Michael Dell y Silver Lake:  “Dell pospuso una votación prevista para el pasado jueves sobre la propuesta de compra de Michael Dell cuando se hizo evidente que no había suficiente apoyo de los accionistas para el acuerdo”.

El inversor, que también posee un importante paquete de Apple, muestra su agradecimiento a los accionistas de Dell que les apoyaron y reconoce que “algunos accionistas se sentirán decepcionados porque no seguimos luchando”. Pero se justifica con que no puede librar batallas que cree que va a perder. Finalmente, lanza un dardo envenenado a su rival y fundador de la empresa: “Felicito a Michael Dell, y tengo la intención de llamarle para desearle buena suerte (que puede necesitarla)”.

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