Catedráticos de Oxford previenen el trastorno por stress post-traumático… ¡jugando al Tetris!

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El trastorno por estress post-traumático (TEPT o PTSD por sus siglas en inglés) es una aleracion emocional consecuencia de un grave episodio o una experiencia negativa de gran intensidad que quien la sufre no es capaz de asimilar cuando se produce y hace revivir el doloroso momento reiteradamente generando una gran ansiedad. Situaciones de riesgo propias o fallecimientos de personas cercanas pueden provocarlos y tradicionalemnte se vinculan a los veteranos de guerra. En la Universidad de Oxford parecen haber encontrado un alivio para quienes reviven posteriormente esos traumas: jugar al Tetris. Ya puedes ir desempolvando la vieja Game Boy.

El Ejército de los Estados Unidos lleva décadas tratando de contrarrestar los perniciosos efectos que a posteriori sufren sus integrantes que han sufrido dolorosas experiencias en combate.

Desde inyecciones de diversas sutancias a la práctica del Reiki, nada parecía funcionar hasta que investigadores de la Universidad de Oxford se pusieron a trabajar en la cuestión y llegaron a ofrecer un cuanto menos sorprendente consejo: echad mano de la Game Boy.

Al parecer el Tetris puede prevenir los episodios en los que se reviven las causas del TEPT, de devastadores síntomas para la psique de quienes lo sufren y que según algunas estimaciones podría cifrarse hasta en un 25% de los soldados provenientes de misiones en Irak y Afganistán.

Los sorprendentes resultados de este estudio han sido presentados en la conferencia anual de la Sociedad Británica de Psicología por la doctora Emily Holmes, quien manifestaba que “jugar al Tetris poco después de sufrir la experiencia dolorosa funciona a modo de vacuna cognitiva” de manera que se “inocularía” un remedio que impediría la consolidación en la memoria del recuerdo traumático y por tanto dificultaría los futuros flashbacks que harían revivir el trauma.

Para alcanzar esa conclusión se sometió a un grupo de 60 participantes al visionado de una película que incluía imágenes duras y desagradables, muertes y lesiones (accidentes de coche, metraje de intervenciones quirúrgicas…). Media hora despues los participantes fueron divididos en tres grupos. Uno de ellos jugó al Tetris, el otro pasó el rato con un test por ordenador de preguntas varias y el tercer grupo simplemente se dedicó a estar sentado tranquilamente sin hacer nada. A continuación volvieron a sus casas y se les pidió que durante la siguiente semana mantuviesen un diario de anotaciones sobre los momentos en los que les asaltaran recuerdos de la desagradable película que acaban de ver.

De los tres grupos resultó que los integrantes del tercio que tras el visionado se dedicaron a jugar al Tetris mostraron una cantidad significativamente menor de flashbacks de la película. En concreto de media cada día recordaban en dos ocasiones algún momento de la misma mientras que el grupo que había afrontado el cuestionario informatizado aumentaba sus recuerdos a 4.5 hasta llegar a los 8 flashbacks diarios de quienes no hicieron nada tras el visionado.

La pega es que si los resultados del estudio son correctos sólo tendría utilidad para aquellos que acaban de vivir una experiencia traumática y que deberían ponerse a jugar al Tetris cuanto antes, pero no tendría efecto en aquellos que llevan años rememorando esas dolorosas vivencias del pasado. No deberían pasar más de 6 horas desde el trauma para que podamos interferir en la consolidación del recuerdo mediante esta técnica.

La razón sería que se interrumpe el normal flujo del proceso mediante una tarea visual-cognitiva como es el juego del Tetris y así los recuerdos (en este caso dolorosos) tendrían más difícil su implantación. A la inversa, también podemos extraer otra enseñanza de este experimento: no se te ocurra ponerte a jugar al Tetris después de estudiar porque olvidarás toda la lección. ─[Wikipedia / BPS / Imagen: Ejército de los Estados Unidos de América]

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