Cojín + mando a distancia = siestas controladas

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La perfección existe, y la ha creado el hombre.

La siesta y los mandos a distancia son de esos conceptos indisolubles que en ocasiones pueden generar conflictos cuando nos falta uno de los elementos necesarios para que se desarrolle con normalidad el bien merecido descanso vesperterino y el dominio sobre la programación televisiva.

Un cojín y un mando a distancia son las herramientas con las que un hombre puede dominar la sobremesa. Pero ¡ay, como falle uno de los dos! De los mismos ingenieros que lograron unir el fútbol y la cerveza, hoy el cojín con mando a distancia incorporado. ¿Deseas saber más?

Un mullido cojín en cuya superficie podemos ver bordados los símbolos de los botones de un mando a distancia parece un artículo de coña salido del arsenal del vendedor ambulante de “Top Secret”. Eso es todo cuanto puede desear alguien enfrentado a la dura tarea de pasar una tarde somnolienta en el sofá con la tele encendida.

Tenemos a nuestra disposición los habituales botones numéricos, para cambiar de canal, graduar el volumen, silenciarlo si decidimos que ya está bien de tener ruido de fondo e incluso botones específicos para pasar a controlar televisión, vídeo, satélite, DVD, cable y equipo de sonido.

Solo podría tener dos pegas tan esencial invento para el desarrollo de la civilización. Si eres de los que se mueven mucho mientras duermes terminarás cambiando de canal con la oreja. Si eres de los que se les escapa la babilla puedes provocar un cortocircuito o incluso llevarte algún rampazo que te despierte. Advertido quedas. ─Antonio Rentero [Brookstone]

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