Cómo hacer los viajes de negocios más productivos y placenteros

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Es posible viajar por trabajo, conseguir no perder el tiempo y, además, disfrutar del viaje.

Viajar por trabajo hace ilusión la primera vez, pero después poco a poco esa emoción va desapareciendo y siendo sustituida por una mezcla de estrés y pereza. Ya sabes que al final nunca tienes tiempo para hacer turismo, ya sabes que después vuelves y tienes muchísimas tareas retrasadas esperando, ya sabes que casi siempre acabas alargando tus jornadas de trabajo en el hotel hasta altas horas… ¿es posible disfrutar de un viaje de negocios y ser también productivo? Aquí van algunos consejos para hacer los viajes de negocio más productivos y placenteros:

1. Planifica las tareas que tú no podrás hacer (para que las haga otra persona). Muchas veces al volver de viaje nos encontramos con una lista enorme de cosas atrasadas que no pudimos hacer al estar viajando. Intenta prever más o menos cuáles serán esas tareas y reparte entre tu equipo todas las que no tengas por qué hacer tú personalmente. La lista será menos terrorífica cuando vuelvas.

2. Organiza tu tiempo e infórmate sobre tu destino. No tires la toalla: quizá sí puedas hacer turismo, pero necesitas organizarte. ¿Qué momentos tendrás libres? Consigue información también sobre tu destino y selecciona las cosas que más te interesen para encajarlas en esos huecos. ¡Seguro que hay alguna exposición interesante que te da tiempo a ver! Otra opción es alargar el viaje uno o dos días (si es posible) y aprovecharlos para hacer turismo.

3. Haz una maleta inteligente. Hacer la maleta es realmente un arte, pero es posible viajar ligero y sin que te falte de nada si lo piensas todo bien. ¿De verdad te hace falta tanta ropa? ¿No es esa bolsa de aseo un poco excesiva? Piensa en las cosas que podrás comprar, en lo que ofrece el hotel y en viajes pasados: todo eso que normalmente no usas puede quedarse en casa.

4. Carga todos tus gadgets antes de salir. El primer consejo aquí es intentar no depender tanto de la tecnología (puedes imprimir documentos, por ejemplo), pero sabemos que no siempre es posible. Evita problemas cargando todos los dispositivos electrónicos que vayas a llevar antes de salir y acordándote de meter todos esos cargadores en la maleta.

5. Aprovecha los tiempos muertos. Retrasos, esperas en el aeropuerto, traslados de un lado a otro, hacer tiempo hasta que sea el momento de esa reunión… los viajes de negocios, a pesar de su naturaleza estresante, están llenos de ratos muertos. ¡Aprovéchalos! Y no necesariamente trabajando: puedes, sí, hacer esas tareas para las que nunca encuentras el momento, o simplemente ponerte al día con tus lecturas o dedicarte a reflexionar y trazar planes vitales y de futuro.

6. Relájate. ¿Es posible? – te preguntas. Claro que sí. Cada vez que notes que el estrés empieza a tomar el control, párate y respira hondo. Evita trabajar de más y aprovecha esos pequeños extras de estar de viaje en un hotel. Regálate un baño. Vete a dormir temprano. Disfruta del desayuno. Todo será más fácil y tendrás una perspectiva nueva sobre las cosas.

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