Corre como el viento, qué diablos, ¡corre más rápido!

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Esto que podéis ver aquí arriba se trata de un coche eólico que parece romper las leyes de la física. ¿Por qué? Porque cuando el viento sopla a 32 km/h, el vehículo alcanza una velocidad de 80 km/h. ¿Cómo? ¿Más rápido que el propio viento que lo impulsa? Puedes ver, tras dar el salto, su funcionamiento y vídeo reveladores.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=5CcgmpBGSCI[/youtube]

El coche tiene un nombre fácilmente pronunciable: DWFTTW (siempre puedes llamarlo “duftu”). Ni qué decir que es ultra-ligero y super-aerodinámico. Lo que hace que pueda ir más rápido que el viento es, en parte, su curiosa transmisión: la hélice hace girar las ruedas, y las ruedas hacen girar a su vez la hélice. Que hace girar las ruedas. Que hacen girar la hélice. Mi pobre cerebro se derrite cual esponja ante un incendio cuando pienso en ello, pero se hace más llevadero si piensas en ello como una máquina de movimiento perpetuo (que no existe), pero alimentada por la energía eólica.

Por otra parte, en el vídeo puedes observar que el vehículo circula en dirección contraria al viento (se aprecia mejor a partir de la mitad), de modo que en cuanto más velocidad alcanza, la velocidad relativa del viento sobre la hélice es mayor. De ese modo, la pérdida por rozamiento es pequeña en comparación con lo que gana, hasta cierto límite.

Al principio, cuando su diseñador, Rick Cavallaro, hablaba de su idea para conseguir fondos, le decían que la idea era absurda. Y al final el tío ha conseguido que le patrocinen las empresas Google y Joby. Y es que 80 km/h en dirección contraria a un viento de menor velocidad, sin otra energía que ese propio viento, ¡parece magia! — Javier G. Pereda [Faster Than The Wind]

Autor: Javiergp
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