De Inbox al nuevo Yahoo Mail: cómo el correo electrónico sigue evolucionando

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Esta semana Google lanzó Inbox y Yahoo actualizó su app de correo. Pese a las diferencias, ambos servicios caminan en la misma dirección.

¿Cuántas formas hay de presentar una app o un sitio web de correo electrónico? Al principio estaba claro que solo una, y hasta hace no mucho todo giraba alrededor de ella. Cambios en el diseño aparte, al final todo se limitaba a organizar los correos electrónicos que se recibían y enviaban, con más o menos carpetas, con más o menos etiquetas. Al fin y al cabo, ¿cuántas vueltas se le pueden dar a un sistema de mensajería? Mensajes que se reciben, otros que se envían. ¿Había margen para cambio?

Esta semana ha dejado claro que ese margen existe, que solo hacía falta un poco de valentía. Por un lado, llegó la renovación de la app de Yahoo Mail, un cambio suave, pero que deja claro hacia dónde van las cosas: a partir de ahora, las aplicaciones de correo de Yahoo! para iOS y Android enviarán notificaciones a los usuarios cuando se acerque algún vuelo o evento. La app de correo se convierte en una especie de agenda con una sección llamada “hoy”, en la que se muestran las cosas que el usuario tiene planeadas. ¿De dónde saca la información? De su correo electrónico.

Los datos, además, no se quedan ahí: si el usuario pulsa sobre alguno de esos eventos, verán información relevante, si lo hacen en los vuelos, podrán ver si van a salir a tiempo o si están retrasados. Esa información ya no sale de correo, sino que la app la busca más allá. El objetivo: hacer que la experiencia sea más práctica para los usuarios y, sobre todo, que estos vean que lo mejor es usar apps de la misma compañía. Si buscas en Yahoo, verás en tus resultados cosas que te interesan, algo que el buscador sabe por la app de correo.

Por supuesto, esto no es nada nuevo. Google Now es el gran ejemplo de cómo las grandes tecnológicas están intentando convertir los smartphones en una especie de agenda que se adelanta a lo que buscas, que sabe qué información es la que quieres cuando sacas el teléfono del bolsillo. Y, si nos seguimos centrando en el correo electrónico, esta semana también se lanzó Inbox, el servicio con el que Google quiere revolucionar el mundo de los emails.

Inbox, o cómo Google quiere reinventar el correo electrónico

Han pasado cinco años desde que Gmail abandonó la beta, que casi se había convertido en parte del logo. Y aunque el sistema de correo electrónico ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, introduciendo siempre pequeños cambios y nuevas funciones para hacerlo cada vez más inteligente, está claro que en Google creían que no era suficiente. Pero el cambio que querían hacer era demasiado grande como para hacerlo en Gmail. Mejor lanzar un servicio aparte, para no asustar a los usuarios. Porque Inbox lo pone todo patas arriba.

Olvida todo lo que sabías y prepárate para la aventura, parece decir Google a los primeros usuarios que consiguen la invitación para Inbox. Ya no hay una sola lista de correos recibidos, una columna izquierda con carpetas, todas esas cosas que todos dábamos por imprescindibles en un sitio de correo. En Inbox el usuario pierde un poco el control y se lo cede a Google y a sus algoritmos. Se supone (debes creer) que este te mostrará lo que quieres y necesitas ver.

Esta idea nos podría parecer horrible hace unos años, pero ahora que nuestras bandejas de entrada reciben emails cada pocos minutos, de los que nos interesan más bien pocos, tener a un asistente personal que se ocupe de ponerle un poco de orden al caos y seleccionar lo importante es siempre una buena idea. Lo difícil, claro, es la confianza. Pero Inbox promete hacerlo bien, organizando mails por categorías (y no conversaciones), extrayendo información importante como la relativa a vuelos, mostrando mapas si hay una dirección, etc.

Tanto Inbox como, de forma menos ambiciosa, el nuevo Yahoo Mail, dejan claro que el correo electrónico, lejos de ser un servicio más, es algo que todas las compañías saben que es muy importante. De todos esos mails se puede sacar mucha información (anónima, esperamos), además de ser clave para mantener a los usuarios y atraerlos a otros productos. Cambiar de buscador, de navegador o de calendario online es relativamente fácil. Pero al correo electrónico todo el mundo le es fiel.

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