¿Debe tu startup contratar a un becario este verano?

EmpresasStartups

Empleados de vacaciones y fondos limitados… ¿es contratar a un becario la solución para sobrevivir al verano?

La tentación está ahí: un verano en el que quieres que tus empleados puedan disfrutar de algo de tiempo libre y vacaciones, y la amenaza de demasiado trabajo para demasiadas pocas personas. Los fondos de tu startup, además, son bastante limitados. ¿Qué hacer para sobrevivir al verano sin que se retrase o ralentice el ritmo de crecimiento de tu startup? Entonces alguien lo sugiere: contratar a un becario.

Los becarios son atractivos para cualquier empresa principalmente por ser mano de obra barata (y legal), personas que pueden echar una mano en los momentos de más trabajo, mientras aprenden cómo funciona una startup desde dentro. Pero ¿es siempre buena idea? ¿no acabarás arrepintiéndote de tu becario veraniego? Antes de tomar ninguna decisión, hazte las siguientes preguntas:

1. ¿Por qué te estás planteando contratar a un becario? Esta es la pregunta principal que te debes hacer: ¿te apetece conocer y formar a nuevos talentos? ¿buscas sustituir a la gente que está de vacaciones de forma barata? ¿necesitas a alguien que haga todos los recados y fotocopias? Asegúrate de que la pregunta a la que has contestado sí de forma más rotunda es la primera. Sí, los becarios serán también un poco de ayuda extra en un momento de necesidad, pero no esperes que trabajen lo mismo y al mismo nivel que un empleado normal.

2. ¿Qué ofrece tu startup a ese nuevo becario? La idea es conseguir que al acabar la beca la persona salga de la startup (suponiendo que no la contrates) con una buena experiencia: sintiendo que ha aprendido, compartiendo vuestra visión y habiéndose convertido en uno de los principales admiradores del negocio. Para ello, debes ofrecerle algo más que tiempos muertos delante del ordenador o tareas mecánicas que no tienen nada que ver con su formación. Fíjate en su perfil y estudia cómo podría encajar para trabajar bien y estar contento.

3. ¿Confiarías un proyecto a un becario? Asegúrate de que la respuesta sea sí. Por supuesto, se tratará de algo que no sea vital para la startup, pero sí un proyecto a largo plazo que pueda desarrollar él solo y ayudar así al negocio. La idea es que siempre tenga algo que hacer y no se vea nunca con las manos vacías (momento en el que algunos se quedarán parados mirando al vacío y otros preguntarán qué hacen -interrumpiendo y quizá haciendo que otros empleados pierdan el tiempo).

4. ¿Tienes claro qué tareas haría el becario? Antes de nada, piensa en la descripción del puesto que harás en la oferta de empleo: ¿qué es lo que buscas? ¿qué tareas serán responsabilidad del becario? Si lo único que se te ocurre es un “bah, echar una mano en general”, mejor pasa sin contratar a nadie. Si, por el contrario, tienes claros un par de aspectos en los que te vendría muy bien un becario -y estos están relacionados con algo que no sea hacer café -adelante.

5. ¿Estás dispuesto a dedicarle algo de tu tiempo? Por muy independiente y perfecto que sea el becario con el que acabes, siempre requerirá que arañes algo de tiempo a tu apretada agenda y se lo dediques a él. Al fin y al cabo, es parte del trato: trabajar por poco o ningún dinero a cambio de aprender y sentirse en cierto punto guiado. Asegúrate de que vas a poder estar algo pendiente de tu nuevo empleado para que su experiencia sea satisfactoria.

6. ¿Buscas contratar a alguien nuevo a largo plazo? Los becarios son una forma perfecta de conocer a nuevos talentos de los que te podrías beneficiar en tu startup. Intenta tener siempre esa mentalidad abierta, contratar a becarios que a priori te gustaría que se convirtieran en empleados y, si al final estáis contentos con él, ofrecerle el puesto. Si dice que no (porque tiene que continuar sus estudios, por ejemplo), asegúrate de mantener el contacto y seguirle la pisa para ficharlo en el futuro.

Leer la biografía del autor  Ocultar la biografía del autor