Descifrado el código oculto de un libro de rituales secretos del S. XVIII

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A medio camino entre Indiana Jones, Hellboy y Lucas Corso, un libro del siglo XVIII mantenía a buen recaudo los rituales secretos de un grupo de ocultistas alemanes que no querían que nadie supiese en qué consistían sus tenebrosos conciliábulos.

Nadie hasta ahora había conseguido descifrar el misterioso lenguaje en que estaba redactado el grimorio hasta que un equipo de criptólogos ha logrado averiguar romper el código que mantenía esa información en la oscuridad. ¿Deberíamos empezar a temblar o simplemente a esperar que Hollywood haga la peli?

Se denomina Copiale Cipher, tiene 105 páginas y fue descubierto en Berlin Este al término de la IIª Guerra Mundial.

Sí, suena a Hellboy que te cagas que alucinas, pero la vida real a veces supera al Arte… dicen. Aparentemente los textos se correspondían con descripciones, instrucciones, observaciones y fórmulas para rituales ocultistas de un grupo clandestino que por lo visto tenía una gran preocupación con la oftalmología y la cirugía ocular. Alguno estará pensando en alguna intervención que permitiera ver a las criaturas de dimensiones terroríficas que acechan en la sombra.

El cifrado consistía en 90 caracteres que incluían 26 del alfabeto latino (el nuestro, estas mismas letras que estás leyendo). Tras determinar que la base del lenguaje empleado era similar al alemán los investigadores del equipo de Kevin Knight, un informático especializado en algoritmos de traducción linguística, analizaron los caracteres de uso más común en dicho idioma y las compararon con los caracteres que más se repetían en el texto del grimorio.

Lentamente comenzaron a aparecer palabras reconocibles, así como algunas argucias encaminadas a desorientar a quien tratase de descifrar el texto. Por ejemplo, los caracteres latinos no eran más que pistas falsas.

El trabajo de descifrado aún no ha concluido de forma que todavía no se conoce la totalidad de su contenido, que además podría estar protegido por algún código adicional, una vez que se descubra a qué palabras del alemán antiguo correspondan los caracteres que se están descifrando actualmente.

Seguro que al final termina siendo algo tan inocente como un viejo manual de primitivos oftalmólogos que no querían que la competencia conociese sus avances. ─[LA TimesNY Times]

 

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