eBooks y eReaders, el regalo estrella para estas Navidades

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La oferta de dispositivos se ha multiplicado y cada vez más compañías editoras y distribuidoras se apuntan al carro de los libros electrónicos.

Todo el mundo está convencido de que los libros electrónicos no van a sustituir a los tradicionales de papel, sin embargo es innegable el gran crecimiento que este sector está experimentando desde la segunda mitad del año. De hecho, según se apuntó en la última edición de la feria Liber, es posible que en dos años el 25% del negocio sea digital.

Amazon está tirando del mercado de los ebooks. Las ventas de libros electrónicos para el Kindle habrían alcanzado en septiembre los 22 millones de dólares, es decir, un incremento del 400% con respecto a un año atrás, lo que permite hacerse una idea del auge de esta industria.

Los actores tradicionales del negocio editorial no quieren quedarse atrás y ya buscan nuevas fórmulas para integrarse en el nuevo modelo. Sin embargo, algunos más que verlo como oportunidad lo observan como el enemigo a batir. Es la razón de que muchos autores y editores no accedan a ceder los derechos de sus obras para crear versiones electrónicas.

¿Cómo podría cambiar el negocio? ¿Desaparacerán distribuidores y editores? Todo lleva a pensar que los seguirá habiendo, aunque cambiarán los actores e incluso a veces coparán varios escalafones de la cadena. Es decir, los usuarios necesitarán lugares donde comprar los libros y también gente que se los haga llegar.

El precio es otro aspecto que actualmente se está discutiendo. Amazon comercializa sus ebooks a un precio estándar de 9,95 dólares una rebaja sustancial respecto a los ejemplares en papel. Los editores y empresas tecnológicas coinciden en que los libros electrónicos deberían comercializarse a un precio más económico ya que muchos costes como la impresión, el almacenamiento o la distribución se ahorran gracias al nuevo formato.

No obstante, también se propone la inclusión de extras que aporten un valor añadido a estas publicaciones digitales, que supondrían una justificación para elevar su precio de venta al público.

Al margen de aspectos como la ligereza, la inmediatez, el acceso a varios ejemplares simultáneamente, los ebooks también permiten a los usuarios disfrutar de libros que han sido descatalogados en papel. Incluso podrían dar lugar a librerías digitales especializadas con ejemplares organizados por temáticas, algo que en los volúmenes tradicionales es cada vez más frecuente, a favor de las librerías de “best-sellers”.

Los e-readers han sufrido un boom en los últimos meses y tienen todas las papeletas para convertirse en el regalo estrella de estas Navidades. No hace mucho el Kindle de Amazon y los Reader de Sony eran de los pocos dispositivos que habrían cobrado algún protagonismo en el mercado, los cuales por cierto, aún no han desembarcado en nuestro país. A la tienda online americana las cosas le siguen yendo viento en popa con su gagdet, que según han reconocido, ha batido records de ventas en noviembre.

El mes pasado Amazon anunciaba que comenzaría a vender su lector en España (y en otros países), sin embargo, a la hora de adquirirlo la realidad es bien diferente. No se encuentra en tiendas físicas y al comprarlo se importa directamente desde los almacenes estadounidenses, con los aranceles que eso conlleva a su paso por la aduana.

Pero existen otras alternativas interesantes en el mercado español, donde ya se puede acceder a una decena de lectores, incluyendo algunos de ellos de manufactura nacional. El primer equipo con sello ibérico en adquirir cierta relevancia fue el Papyre 6.1, fabricado por la compañía Fachtor y presentado en marzo, al que le han seguido el DBook EB101 de Airis, el Boox de Wolder o los 1060 y 2060 de la firma Energy System. Además, ya hay empresas que se han aventurado a distribuir algunos e-readers importados del extranjero, como el Interead COOLER o el iRiverStory.

A nivel mundial el catálogo de lectores es cada vez más amplio y variopinto, según las marcas echan el resto en I+D. Unos ejemplos claros son el ebook solar de LG, el lector para ciegos desarrollado por la compañía Intel o el Hexaglot N518, que dispone de un sistema de reconocimiento de escritura, muy útil para poder tomar notas al margen. Bridgestone incluso trabaja en un prototipo que tendrá una pantalla flexible que se podrá doblar como si fuera un periódico o revista tradicional.

Además, estos gadgets ya comienzan a incorporar otras funcionalidades adicionales que los acercan poco a poco a lo multimedia. El pistoletazo de salida lo daba la firma Fujitsu en marzo, que presentaba para el mercado japonés FLEPia, el primer ereader capaz de mostrar hasta 260.000 colores.

Otros han seguido su senda, destacando el lanzamiento a finales de octubre de Nook, la apuesta particular del gigante librero estadounidense Barnes & Noble. El lector es el primer ebook con pantalla táctil en color y además, con el sistema operativo Android incorporado. Pero no es el único que integra el SO de Google, ya que el Spring Design Alex también usa la plataforma.

Este último reader se caracteriza principalmente por tener una doble pantalla táctil, con una principal en monocromo y otra secundaria en color para los hipervínculos ¿Links? Efectivamente. Al igual que el Nook el Alex cuenta con la posibilidad de conectarse a Internet gracias a su tecnología Wi-Fi y 3G, convirtiendo a estos dispositivos en unos gadgets muy completos.

En una conferencia sobre ebooks celebrada recientemente en el marco de la Feria Internacional de Contenidos Digitales (FICO) los ponentes coincidían en que quizá aún no haya una demanda real de libros digitales en nuestro país.

Los representantes de la nueva industria editorial digital señalaron entonces que el mercado de la electrónica y de la fabricación de dispositivos está empezando a ir por delante a la generación de contenidos. “Como la gente empiece a tener lectores y no pueda tener oferta de libros electrónicos a la que acceder indirectamente estaremos fomentando la piratería”, advertía Luis Collado, de Google Books.

Precisamente a surtir de contenidos a este mercado se dedican algunas compañías españolas como Bubok o Publidisa. La primera es una start-up que maneja un modelo muy innovador: permite a cualquier persona publicar cualquier contenido literario o docente de forma gratuita. Con un fondo que se acerca a las 10.000 obras, Bubok, maneja una relación económica muy atractiva para el autor, dado que la compañía se queda sólo con el 20% de los posibles beneficios dejando el resto al escritor.

Publidisa cuenta con un portal de distribución de libros llamado Todoebook.com, que actualmente integra 25.000 obras a la venta. Según su director ejecutivo, Luis Francisco Rodríguez, han visto una auténtica revolución en su negocio en los últimos seis meses, con un crecimiento de 10.000 títulos en su catálogo desde marzo y un centenar cada día.

Google no podía faltar en el reparto de este jugoso pastel. La compañía de Mountain View lleva años preparando su herramienta Google Books, para la que ha digitalizado miles de volúmenes de bibliotecas públicas, sin embargo, ésta se está viendo frenada por los derechos de autor y las autoridades legales a uno y a otro lado del Atlántico.

Books pondrá a disposición de los internautas libros de forma gratuita, pero no es la única arma que tiene la firma en el mundo editorial. Recientemente el gigante tecnológico ha anunciado Google Editions, su propia tienda de ebooks, donde tendrán cabida cerca de 500.000 títulos. El almacén, que llegará a mediados de 2010, contendrá todo tipo de obras y serán las propias editoriales quienes fijen el precio, del cual Google se quedará con un 55%.

La ventaja de esta herramienta frente a la forma de trabajar de Amazon (además de su mayor oferta de títulos) es que las obras se podrán leer desde cualquier aparato con navegador web incluido (no sólo readers, también netbooks y teléfonos móviles) y descargarse.

El almacén online, sin embargo, usa una estrategia monopolista, vendiendo libros en formato iPocket que sólo pueden disfrutarse a través de su Kindle. Como algo exclusivo, Amazon presentaba el mes pasado un software que ampliaba la lectura a los ordenadores personales de los más de 360.000 títulos de su catálogo.

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