El camino de una app móvil

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Las empresas desarrolladoras relatan qué tipo de aplicaciones para smartphones les piden con más frecuencia sus clientes y las dificultades con las que se encuentran para su creación.

1- Aplicaciones y plataformas más solicitadas por las empresas

El negocio de las aplicaciones móviles ha tenido su gran despegue a lo largo de 2010 debido a dos hechos muy importantes: la fuerte irrupción de los terminales con Android, gracias a la apuesta de diversos fabricantes por esta plataforma, y el lanzamiento del iPad, un producto que ha abierto una vía para un nuevo segmento de negocio: los tablets.

El aumento exponencial de usuarios y dispositivos móviles en el mercado es un hecho constatado y, por ende, también el del número de aplicaciones en las app stores. Así, la tienda de Apple ya dispone de un catálogo de casi 400.000 productos, Android Market cuenta con más de 200.000 mientras Windows Marketplace registra algo más de 5.000 apps. Con una veteranía de 3 años y medio y el orgullo de saberse líder y pionera en el mercado, la App Store ha sobrepasado recientemente un número significativo: 10.000 millones de descargas, nada más y nada menos.

Según las últimas estimaciones de la consultora Gartner, durante todo este año se podrían bajar 17.700 millones de aplicaciones móviles, llegándose a los 185.000 millones en 2014. En este año, además, se espera que la facturación de este negocio alcance los 58.000 millones de dólares (unos 42.000 millones de euros). Sólo hacía falta darse una vuelta por el Mobile World Congress de hace unos días, y ver cómo ha crecido el pabellón App Planet de la feria de móviles esta edición, para saber que estos vaticinios se cumplirán y quizás, hasta se queden cortos.

Ante esta avalancha, las empresas y organizaciones no quieren quedarse atrás y ya han empezado a encargar apps para “migrar” sus webs o bien para que les ayuden como herramientas de marketing para monetizar su negocio, mejorar su imagen o darse a conocer. Es un momento estupendo, pues, para las empresas desarrolladoras de software móvil y los developers independientes enfocados en esta área.

Con ellos hemos hablado para saber, en primer lugar, ¿Cuáles son las plataformas y aplicaciones en las que están más interesados los clientes de nuestro país? Desde la multinacional española de ingeniería informática Evermind, centrada en la creación de aplicaciones profesionales, lo tienen claro. La gestión de las relaciones con los clientes (CRM) y la geolocalización son las que más les piden. El enfoque profesional es muy importante si se considera que en tres años el 90% de las organizaciones utilizará apps empresariales para sus dispositivos móviles, según las predicciones de Gartner.

José Brey Calvo, CEO y co-fundador de LinkedTeams, explica cómo en su empresa reciben tres tipos de demanda: de aquellas compañías “con presencia en la red que quieren reproducir su modelo de negocio en el móvil”, de medios de comunicación que quieren aplicaciones informativas y por último, las llamadas “de posicionamiento” (información sobre la empresa, servicios y productos, etc).

Desde Mobivery comparten prácticamente las solicitudes de LinkedTeams, aunque suman las de aquellas dirigidas al usuario final. “En los últimos meses hemos empezado a ver una mayor demanda del sector editorial, la educación y la banca”, reconoce su CEO, Raimundo Alonso- Cuevillas.

No hay que olvidar las apps de componente lúdico, las que mayor éxito tienen en las tiendas digitales. La empresa Cuoma Design Studios explica como, en esta línea, reciben muchas solicitudes: “Sintonizadores de radio, juegos, catálogos y lectores de feeds son los más buscados”, comenta su director, Adrián Ojeda.

En cuanto a las plataformas más solicitadas, la cosa está clara. iPhone (iOS) es la preferida de los clientes por su popularidad, pero una gran mayoría ya encarga desarrollos para Android y para iPad.

La firma de análisis VisionMobile señala en un informe que en la mayoría de los casos las razones de escoger una u otra plataforma móvil responden a intereses comerciales más que técnicos. Así, según sus datos, un 73% tendría en cuenta su mayor penetración en el mercado, un 54% se fijaría en el potencial de ingresos del SO móvil, mientras sólo un 44% ponderaría la rapidez que permite el código y el desarrollo del prototipo.

Por lo general las organizaciones engargantes ya se han informado previamente sobre las plataformas en las que quieren profundizar al pedir una aplicación. Muchas se dejan guiar por lo que han leído en la prensa o los estudios de consultoras como Gartner en o IDC en cuanto a penetración o incluso hacen estudios de mercado previos. “Esa cuestión ya viene predefinida. Es más, debe ser lo único que ya tiene en claro el cliente porque de lo demás no tienen ni idea”, comentan desde Cuoma.


2- Dificultades de desarrollo

Las compañías dedicadas al desarrollo de aplicaciones se encuentran con muchos baches en el camino que dificultan su trabajo, y no sólo en el proceso de creación, sino también en el de “mantenimiento”.

Una de las principales dificultades identificadas se refiere a la constante actualización de estas tecnologías móviles. Las firmas desarrolladoras se ven obligadas a introducir modificaciones en mitad del proceso porque los clientes así lo piden. Su obligación es estar al día de los cambios y actualizaciones que hay en cada plataforma, y no sólo a nivel técnico, sino también en cuestión de regulaciones legales y comerciales.

Así, Pau Font, de Mirapro, cuenta para ITespresso el problema que supone que se cambien las API de desarrollo sin previo aviso: “Nos ha pasado varias veces que en plena producción nos cambian cosas y no hay tiempo para investigar, aprender y testear con la fecha de entrega encima”. Las empresas entonces tiran de la improvisación y el trabajo contrarreloj. “Se hace como se puede para garantizar el buen funcionamiento pero hace perder un tiempo precioso”, detalla Font.

La ignorancia de los clientes también suele ser un escollo importante. Muchos exigen plazos ajustados porque creen que al tratarse de pantallas más reducidas los desarrollos serán más fáciles y rápidos. “Hay una idea generalizada de que la creación de una app es muy sencilla, ya que la pantalla es más pequeña que la de un ordenador, y, por tanto, la funcionalidad es menor. Pero muchas veces resulta enormemente complejo meter toda las prestaciones requeridas en una pantalla menor, por lo que el diseño gráfico de la interfaz debe estar muy cuidado”, explica Raimundo Alonso-Cuevilla, de Mobivery.

Por su parte, Annegret Hagen, directora de Mobile Republic, cuenta que “cuando los clientes todavía no tienen mucho entendimiento de lo que son las apps y cómo funcionan, suelen darnos una lista de deseos con todo lo chulo que han visto en otras apps. Naturalmente, allí el primer trabajo es ir separando el grano de la paja”.

En esta línea, también se encuentra el asunto del presupuesto. En muchos casos los encargantes disponen de una cantidad preconcebida que se queda corta en relación todas las funcionalidades y “extras” que piden para la aplicación. “El cliente cree que las aplicaciones tienen un coste estándar, cuando es más común que sus expectativas impliquen una complejidad que ni se imaginan y, por supuesto, no quieren pagar”, señalan desde la firma argentina Cuoma Design Studios.

Sin embargo, el mayor problema al que suelen enfrentarse estas empresas es la característica de la multiplataforma, el desarrollo de una misma aplicación para los diferentes sistemas operativos móviles.

Obviamente, no es lo mismo partir de tábula rasa que sólo encargarse de hacer una nueva versión de una app para una nueva plataforma. “Una aplicación ya desarrollada en iPhone resulta más sencilla de portar a Android que si la tuviésemos que hacer de cero y viceversa”, explican desde Mobivery. “Aproximadamente, logramos reducir un 20-30% el tiempo  de desarrollo en estos casos”.

A este respecto la solución que se vislumbra para cubrir los diferentes SO podría ser la “migración” de las aplicaciones hacia la nube. “Las aplicaciones se construirán una vez y se ejecutarán en el navegador del móvil, reduciendo notablemente el coste de producción de las mismas”, predicen desde LinkedTeams. Su CEO, José Brey, cree que hasta que se dé el salto definitivo al cloud computing lo ideal para disminuir el coste de adaptación es “reducir el interfaz de las aplicaciones al mínimo posible sin comprometer la funcionalidad y desplazar la lógica de negocio a tecnologías web más tradicionales que son independientes de la plataforma del cliente”.

La misma recomendación hacen desde la empresa Evermind: “Si realmente queremos hacer frente a la variedad de plataformas reduciendo los costes y de manera independiente a los fabricantes, deberemos buscar el elemento común entre todos ellos, el navegador web”, aconsejan. “La mayoría de aplicaciones podrían estar implementadas en HTML5 y ofrecerán las mismas funcionalidades, liberando su distribución y actualización”.


3- Coste económico/ temporal y monetización

Una de las principales cuestiones que se planteará cualquier persona ajena al desarrollo de una aplicación, así como aquellos interesados en encargar la creación de una, es su coste tanto en términos financieros como temporales.

Tampoco aquí hay una tarifa estándar y estos valores dependen mucho del tipo de aplicación y de cliente. La empresa de desarrollo LinkedTeams, que trabaja con algunos medios de comunicación y grandes empresas que tienen una presencia clara y definida en la Red, estima que un proyecto de unos dos meses de duración con diseño, desarrollo y pruebas puede salir por unos 14.000 o 15.000 euros. En un baremo algo más bajo se sitúa Mirapro, quien fija una “aplicación media para iPhone/ iPad sin muchas complicaciones gráficas ni funciones complejas en torno a las 200 horas, con un coste interno aproximado de 30 euros por hora”.

En Mobivery creen que un proyecto “perfecto” en el que todo está bajo control podría prolongarse entre 6 y 8 semanas, aunque aclaran que el coste de una aplicación debería medirse con el resultado. “Si es un éxito y la descargan miles o cientos de miles de personas que la utilizan de forma recurrente, da igual si has pagado 10.000 o 30.000 euros. Debería resultarte rentable”, afirman.

En resumen, como detalla Evermind, “no podemos concebir una aplicación móvil como un producto cerrado válido para cualquier contexto y que tiene un precio único. La creación de cualquier app implica el inicio de un nuevo proyecto de ingeniería de software, donde habrá que realizar una toma de requerimientos inicial para poder valorar el coste temporal y económico, para ejecutar una ejecución exitosa del mismo”.

A este respecto, una investigación realizada por la firma de análisis VisionMobile (“Developers Economics 2010 and beyond”) concluye que el lapso varía notablemente según el tiempo de control de los developers sobre plataforma. Android sería el SO que más fácilmente aprenderían a controlar los desarrolladores, con unos 5 meses de media. Le seguirían iOS, Java ME, Windows Mobile y Blackberry OS, con 5’5, 5’6 y 5´8 meses. En el último lugar se sitúa Symbian, con nada menos que 15 meses de promedio.

Otro aspecto muy importante es la forma de monetización. Antes de dejar la aplicación en manos del cliente la empresa desarrolladora o developer independiente han debido tratar con éste qué parte del pastel van a llevarse. ¿Simplemente van a venderle la app íntegramente, participarán en sus “royalties” o ingresos obtenidos mediante las descargas de pago o bien se llevarán un porcentaje de la facturación por publicidad de la misma?

No hay una fórmula ideal y el modelo comercial dependería mucho “del usuario final al que está destinada la aplicación”, explican desde Soluciones Palm S.A. Quizá, a nivel general, lo mejor sea una combinación de varias de estas posibilidades, con una base ‘freemium’ sustentada en publicidad y la opción de una suscripción para funcionalidades más extendidas.

No obstante, cada tipología de aplicación podría contar con su forma de comercialización ideal. “Si la app ya se prevé que será un éxito porque es de una marca conocida o similar, creo que vale la pena rebajar el precio fijo a cambio de un porcentaje de ventas, pero si es un producto muy específico y que seguro que no llegará a las masas por bueno que sea, es mejor cobrar por el desarrollo y olvidarse de recuperar el dinero de las ventas”, recomiendan desde Mirapro. En este ámbito también habría que tener en cuenta el poder de promoción o la inversión en marketing de que disponga la entidad que la haya encargado.

En Soluciones Palm dan su particular línea de actuación: “Para los juegos, lo mejor es llevarse un porcentaje sobre descarga, para las apps de consumo masivo como turismo, guías, etc, lo preferible es la suscripción y/o publicidad. En cuanto a las aplicaciones corporativas, lo mejor es la venta íntegra del producto”.


4- Desarrolladores españoles o de importación

Para construir un edificio, hay que empezar por los cimientos. Y en la gran obra que supone la creación de apps, los pilares son, sin duda, los desarrolladores. Ahora bien, ¿son los de España lo suficientemente fuertes y de calidad para sustentar el negocio o hay que traerlos de otros países?

“Por lo general es un drama encontrar gente preparada. Hay programadores muy cracks, pero normalmente tienen problemas de relación social. Esto hace que la gestión del día a día del desarrollo sea mucho más compleja, asegura Pau Font, director de MiraPro. “También es muy difícil discernir entre un aficionado y un profesional independientemente de la formación que tenga”, añade Font, en referencia a la inexistencia por el momento de centros en nuestros país que impartan formación específica en estos desarrollos móviles. Esta idea también se puso de manifiesto recientemente en una conferencia de la Fundación Telefónica sobre la profesión, enmarcada en el ciclo de “Internet y las Nuevas Tecnologías crean nuevas profesiones”.

Un pensamiento similar comparten en LinkedTeams. Dicha compañía cuenta con un modelo que les permite trabajar con empleados de cualquier país (sobre todo India) siempre que haya conexión de banda ancha, usando el inglés como lenguaje interno de comunicación. “Esto nos permite contratar a desarrolladores con talento, independientemente de su país de residencia y su idioma nativo”, cuenta José Brey. Según el responsable, “España es un país complicado a la hora de buscar recursos técnicos cualificados en general y se acentúa en el caso de que sea necesaria experiencia en plataformas móviles”.

La externalización de esta fuerza de trabajo también se ve empujada por el ahorro. Recurrir a desarrolladores ubicados en el extranjero responde también a una vía para obtener un producto similar a un precio más económico, al reducir el coste de los recursos humanos. Esta filosofía la resume muy bien Mirapro, quien señala que los “desarrolladores españoles son más baratos que los estadounidenses, pero más caros que los chinos”.

Sin embargo, como apuntan desde Mobivery, “recurrir a desarrolladores externos, que pueden resultar algo más baratos, puede resultar caro a medio plazo por las dificultades de coordinación que ello acarrea, en relación a metodologías y procesos de desarrollo, que aún no están estandarizados”.

En Mobile Republic también tienen a su grueso de developers fuera de España, en concreto en Alemania. No obstante, creen que los españoles se están poniendo poco a poco a la altura. “A principios de 2010 no era fácil encontrar desarrolladores preparados en España, pero esto ha ido cambiando en los últimos seis meses. Hoy veo muy capaces y comprometidos”, afirma su directora.

Esta última idea se refuerza por la metodología de trabajo de compañías de ingeniería de software como Evermind, enfocada a la proximidad con el encargante. “En todos nuestros proyectos participan activamente ingenieros titulados de nuestro país, porque valoramos mucho mantener una cercanía con los clientes durante todo el ciclo de vida de nuestro proyecto”, explican. En su caso, aunque la compañía tiene también delegación en Reino Unido, afirman que en España llevan la batuta del desarrollo, “colaborando desde aquí con nuestros compañeros”.

5- ¿Qué aplicaciones les gustan más a los usuarios españoles?

Las empresas de desarrollo de aplicaciones y los “mecenas” que encargan estos trabajos dependen en gran medida del eslabón final de la cadena de las apps: los consumidores. Su comportamiento es el factor que decidirá si las semanas de faena resultan fructíferas y, en definitiva, el éxito o el fracaso de una aplicación. Pero ¿Cuál son las razones que impulsan a los usuarios a la descarga de una app móvil?

Un estudio elaborado recientemente por el sociólogo y profesor de la Universidad neoyorquina de Cornell, Trevor Pinch, para Nokia, ha puesto de manifiesto que un 47% de los usuarios españoles considera que las apps mejoran sus vidas tanto en el hogar (44%) y los viajes (19%) como en el trabajo (11%).

La mayoría de usuarios de nuestro país se preocupa más por la utilidad de estos miniprogramas que por su cantidad. No obstante, los españoles no tienen remilgos a la hora de bajar un gran número de aplicaciones y un 68% reconoce disponer de hasta una treintena en sus smartphones. Asimismo, el 13% de los usuarios de nuestro país asegura que no tendría ningún problema en sustituir éstas por otras si conoce la existencia de otras apps mejores.

“Inicialmente los usuarios instalaban casi cualquier aplicación nueva que hubiese disponible, aunque sólo fuese para jugar un rato con ellas”, explican desde LinkedTeams. “Actualmente este comportamiento es menos habitual y los usuarios están menos dispuestos a instalarse una aplicación que no tenga una utilidad evidente para ellos”, comentan desde la empresa desarrolladora.

Según se extrae del estudio de Pinch, las aplicaciones más populares en las apps stores entre los clientes móviles españoles serían las relacionadas con redes sociales (40%), los juegos (38%), las de utilidades y música (31%), las de fotos y funciones de personalización (20%), así como las empresariales (19%). Esto en cuanto a descargas, pero a la hora de la verdad las que más se usarían serían las de utilidades (31%), redes sociales (30%), juegos (25%), música (21%) y, en quinto lugar, las empresariales (19%).

Por otro lado, parece que los españoles son más aficionados al software para móviles gratuito. Un 45% sólo descargaría apps sin ningún coste para sus móviles.

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