El CD-ROM cumple 25 años

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Los familiares discos de 12 mm de diámetro llevan rondado por el mundo un cuarto de siglo, y hoy se pone en entredicho su futuro.

El 17 de Agosto de 1987 el primer CD-ROM llegó al mundo de la mano de Philips y Sony. Fue en una fábrica alemana en la ciudad de Lagenhagen, cerca de Hanover. Toda una revolución para la informática de entonces. La prueba: su uso está tan extendido que ya no sorprende a nadie.

En 1980 ambas compañías habían especificado los estándares para el CD y CD-ROM en el ?libro rojo?. Las patentes para cada empresa quedaron repartidas de la siguiente manera: A Philips concernía todo lo relativo al desarrollo físico del invento: el disco y el láser, mientras que Sony era responsable del proceso de codificación digital.

Sobre su desarrollo existen todavía hoy leyendas sin confirmar, como que el tamaño fue elegido según el de un posavasos de cerveza alemán, o que debía tener espacio suficiente para reproducir la novena sinfonía de Beethoven.

Sí que existen otros datos confirmados: el CD-ROM (Compact Disc-Only Read Memory) toma inspiración del vinilo al que vino a suceder. Funciona por el mismo principio, un lector lee la información en espiral, desde el anillo interior del disco hacia el exterior. Sin embargo, los materiales son diferentes, y en lugar de una aguja se utiliza un láser que decodifica los ceros y unos del disco. No existe desgaste físico y por tanto no hay pérdida en la calidad del audio.

El formato tuvo buena acogida. Salió a la venta a finales de 1982, aunque la comercialización no se produjo hasta la primavera de 1983 siendo el primer reproductor comercial el Philips CD100.

Por parte de Sony, el primer reproductor salió a la venta en Japón el 1 de Octubre, siendo el primer CD ?52nd Street? de Billy Joel. La implantación de este sistema musical fue un rotundo éxito que aumentó con la llegada de la serie de reproductores Discman en 1984.

En un principio el catálogo lo integraban esencialmente piezas clásicas, aunque el resto del mercado no tardó en incorporarse a la nueva tecnología. El primer disco de música en salir al mercado fue ?The Visitors? de ABBA, y en 1985 los Dire Straits fueron los primeros en grabar un álbum con tecnología digital; a partir de ?Brothers in Arms? todos sus discos se venderían exclusivamente en CD-ROM.

Hoy, cualquier otro soporte musical ha desaparecido, y todo grupo que se precie publica en CD-ROM, aunque otros formatos se han impuesto en diferentes sectores. El DVD ya es el favorito en cine, y en breve será sustituido por otro de mayor capacidad ya sea el HD-DVD o el Blu-Ray.

Los CD-ROMs se siguen utilizando para almacenar datos aunque también los DVDs por su mayor capacidad. Sin embargo en este terreno la gran novedad la constituyen las memorias externas desde los mastodónticos discos duros que ya se miden en Terabytes hasta las pequeñas llaves USB, muy cómodas de llevar.

En este sentido, personajes del calibre de Bill Gates ya han condenado al CD-ROM al fracaso. Casi todos los dispositivos son potencialmente un disco duro. Todo apunta a que en el futuro se imponga la virtualidad de los archivos. Estarán, pero no en un soporte único. Podremos bajarnos un disco de una biblioteca virtual al ordenador, copiarla al reproductor mp3 y desde ahí moverla al móvil. Por mucho que haya contribuido a nuestras vidas, los expertos apuntan a que el CD anda en vías de extinción.

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