El día que un transbordador espacial chocó contra un puente

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Hay que joderse fastidiarse que el transbordador espacial Enterprise vaya a sufrir más daños una vez retirado del servicio que en su vida activa. Esto recuerda el típico momento de las películas policíacas americanas en que el prota mira con pena a un compañero abatido en un tiroteo musitando “lástima… le quedaban 3 días para jubilarse“… solo que el Enterprise ya se había jubilado. Lo cierto es que pese a lo potencialmente catastrófico del titular el accidente ha tenido más de curioso que de aparatoso porque afortunadamente el transbordador no estaba volando sino siendo remolcado sobre una gabarra cuando al pasar bajo un puente de camino a un Museo la Ley de Murphy asomó por allí.

A orillas del Hudson, en la ciudad de Nueva York, se encuentra un Museo del Mar, el AIre y el Espacio.

Conocido por ser donde jugaba al golf Will Smith en “Soy leyenda”, dicho museo alberga, entre otros, un submarino y el portaaviones Intrepid y sobre su cubierta una selecta colección de aeronaves de guerra entre los que se encuentra el famoso Lockheed SR-71 Blackbird que suele servir de transporte a los X-Men. A su lado, un Concorde permite averiguar mediante una visita no recomendada a los claustrofóbicos que cruzar el Atlántico en 4 horas podía ser un caro privilegio pero a lo mejor hemos salido ganando con los aviones no supersónicos, algo menos angustiosos en su cabina.

Ese es el emplazamiento al que está destinado el Enterprise para convertirse en una visitable pieza de museo, que no menos es lo que se merece semejante ejemplo del éxito de la exploración espacial. En concreto este transbordador nunca viajó al espacio sino que sirvió para realizar pruebas en vuelo, sin abandonar la atmósfera, sobre aerodinámica, comunicaciones, equipación y procedimientos, pero sin duda es gracias a él que el programa de sus “hermanos” ha tenido éxito.

Pero alguien no calculó bien las distancias a la hora de maniobrar la gabarra sobre la que se transportaba el transbordador y por lo visto nadie se tomó la molestia de realizar unas mediciones algo más precisas de las alas del Enterprise y del puente por el que debía pasar… y claro, pasó lo que tenía que pasar, es decir, que no pasó lo que tenía que pasar.

Básicamente el Enterprise, cual principiante aparcando de oído, se ha dejado varios miles de dólares de chapa y pintura en un puente por el que quedaba poco espacio a ambos lados y esto de las aguas vivas es lo que tiene, que cualquier cosa que flota sobre ellas y no tiene holgura termina rozando.

Una anécdota más en la historia del Enterprise que tras este incidente y sin mayores consecuencias ha continuado viaje rumbo a la Historia. ─[Collect Space]

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