El malware que se hace pasar por… anti-malware

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Timeo danaos et dona ferentes“, desconfía de los griegos aunque vengan con regalos.

Es la enseñanza que se extrajo del mítico episodio de la Guerra de Troya en que Homero glosa en “La Odisea” o Virgilio en “La Eneida” el astuto ardid que permitió al griego Odiseo introducir a sus tropas en la inexpugnable Troya por el procedimiento de dejar un gigantesco caballo de madera ante la sitiada ciudad y hacer retirar sus tropas.

Los troyanos, confiados, acogen el “regalo” de los griegos, lo guardan en su ciudad, y esa noche del interior del gigantesco caballo de madera salen los escondidos soldados griegos que abren las puertas de la ciudad para que entre el resto de la tropa, terminando la cosa muy malamente para los troyanos.

El término “caballo de Troya” o “troyano” en informática describe un programa que se hace pasar por otro o que se esconde para llevar a cabo sus ocultos y habitualmente malígnos propósitos ante la confianza del usuario.

Uno de los nuevos métodos para transmitir malware consiste precisamente en activar esa confianza de quien maneja el ordanador al disfrazarse como un mensaje que alerta de la presencia de… malware. ¿Deseas saber más?

Una ventanita que surge en medio de nuestro monitor y nos alerta del hallazgo de un programa malicioso que trata de hacernos trastadas en el ordenador.

Hasta ahí nada que no conociésemos ya, pero los malvados piratas se actualizan y acorde a la evolución de nuestros equipos ahora ya no basta con una simple y genérica advertencia. Ahora el malware detecta el tipo de navegador, imita las páginas de aviso del mismo, te permite escanear los archivos o modificar los parámetros de seguridad, y cuando descubre software malicioso y te lo comunica resulta que no puede eliminarlo y la única solución es… acertaste, instalarte una actualización.

Ay, amigo, ahí te vienen los griegos, el caballo y hasta Jerjes alias “no es mi cetro lo que temes“. Porque además es que en ocasiones incluso se te pide dinero para instalar la actualización, vamos, cornudo, apaleado y pagando la cama.

Al final el truco para evitar todo esto y dejar el caballo de madera fuera es simple: no instales nada simplemente porque una página web te dice que lo hagas. ─Antonio Rentero [ArsTechnica]

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