El sensor meteorológico español a bordo del Curiosity, dañado en el aterrizaje

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Para una vez que llegamos lejos, se fastidia el invento. El sistema REMS (acrónimo inglés de Estación de Seguimiento Medioambiental) a bordo del rover Curiosity no podrá ofrecer los datos relativos a la velocidad del viento que llegue desde el sur del mismo debido a que uno de los sensores del experimento, de origen español, sufrió desperfectos en el aterrizaje del vehículo sobre el suelo marciano. Hay, no obstante, otro sensor que sí  podrá ofrecer resultados provenientes de las condiciones climatológicas desde otros dos puntos cardinales.

Por el momento los datos que ha podido facilitar este hombre del tiempo español en Marte se refieren a un día soleado con vientos suaves y una presión atmosférica 100 veces inferior a la terrestre.

El dispositivo, diseñado y construido merced al esfuerzo conjunto del Centro Nacional de Astrobiología (CAB), el Consejo Superior de Investivaciones Científicas y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) incluye una docena de instrumentos y es la estación meteorológica más completa en la Historia de la exploración espacial. Proporciona mediciones diarias sobre presión atmosférica, temperatura del aire y del suelo, humedad, radiación ultravioleta, dirección y velocidad del viento…

Los daños en el sensor se produjeron, al parecer, ocasionados por por guijarros, pequeñas piedras o el polvo ocasionados por el impacto del Curiosity sobre el suelo de cráter Gale en el momento de su aterrizaje. A quedar inutilizado uno de los dos sensores el experimento del REMS podrá continuar aunque sin la posibilidad de recabar la totalidad de los datos para lo que fue concebido.

Todos esos datos permitirán conocer como nunca antes las condiciones presentes en la superficie de Marte y que son fruto del esfuerzo y el talento de los científicos y técnicos españoles. ─[BBC]

 

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