El software libre y la brecha digital

Green ITInnovación

Brasil ejemplifica el esfuerzo positivo para tratar de salvar la brecha tecnológica que imponen las actuales condiciones de mercado del primer mundo.

La llegada de las tecnologías descubrió un nuevo término negativo: la brecha digital. Con él se hace referencia al gran escalón de tecnificación entre los distintos países. Con tecnificación no sólo se hace referencia a la cantidad de tecnología presente en una zona, sino también al grado de acceso de sus habitantes a dichas tecnologías, los conocimientos sobre dicha cuestión y él grado de digitalización de todos los procesos de la vida diaria.

Esta brecha no sólo funciona en un sentido horizontal de un país a otro, sino que también dentro del propio estado, el acceso a la tecnología no es similar para todos los ciudadanos, con lo que se crea una situación de desigualdad que condiciona el desarrollo y las posibilidades de crecimiento futuro de países y ciudadanos.

Lógicamente esta situación sólo conviene a los líderes del mercado, sean países o compañías. Pero esta situación no conviene para nada a las zonas y sectores más desfavorecidos. Cómo primera alternativa aparece el software libre, que elimina el handicap del excesivo gasto que plantea la opción del software propietario.

Otros factores que aumentan el atractivo del software libre para los más pobres es la variedad de oferta de producto. Mientras ceñirse al uso de una marca propietaria determinada fuerza a seguir las directrices que la dirección del fabricante de programas, el software libre no va más allá de ser un código, sin ambición de absorber toda la demanda y condicionar la interoperabilidad a toda una serie de prerrogativas.

Brasil y las empresas que apoyan el esfuerzo han dado un paso importante para asegurarse un futuro que quede en sus propias manos y no en las de terceros. Con este apoyo, el país con la política más estimulante del momento, se convierte en el buque insignia de otra manera de ver la informática. Una manera a la que no somos nada ajenos en determinadas zonas de este país, curiosamente también las más depauperadas.

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