Eres tan guapa como la óptica con la que te fotografían

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Ya tenemos a quién echarle la culpa cuando salgamos feos en una foto: a la óptica.

Y además esta vez de manera científica porque hay detrás un estudio que lo demuestra. Es el trabajo de un fotógrafo que ha capturado diversas instantáneas de la misma modelo en las mismas condiciones lumínicas cambiando únicamente la óptica que utilizaba en cada ocasión. Los resultados hablan por sí solos, parece increíble que la chica de la primera foto y la de la última sean la misma y que entra ambas no haya mediado una noche de alcohol.

El fotógrafo Stephen Eastwood nos ha sacado a todos de dudas: la culpa la tiene la óptica.

La lente que le colocas a la cámara es determinante para el resultado final captado en la fotografía y las pruebas las tienes en esa sucesión de instantáneas de ahí arriba. Ya ves que en igualdad de condiciones no siempre el resultado es idéntico. La distancia focal determina la diferencia entre los rayos de luz que capta la cámara y por tanto afecta a la realidad que se inmortaliza. Hay efectos deformantes derivados de esas distintas condiciones entre las distintas tomas.

Lo que ha hecho Eastwood es variar las lentes, entre 350 y 19 mm pero moviendo siempre la cámara hasta que el encuadre fuese idéntico, es decir, la distancia entre cámara y modelo variaba, físicamente estaba más o menos alejado de ella en cada toma pero la lente hacía que el tamaño aparente fuese el mismo.

Ahí es cuando llegaba la distorsión, como podemos apreciar especialmente en las últimas tomas correspondientes a ópticas de menor distancia focal, donde la distorsión es más que evidente, no ya en el rostro de la modelo sino en el fondo, que de hecho en las primeras ni llegamos a ver el techo del estudio.

La distorsión también existe en el caso de la lente de 350 mm aunque quizá no sea tan extrema, pero si os fijáis el rostro, que se alarga en las tomas de 24 y 19 mm, queda muy ancho en la de 350. Nos puede seguir pareciendo un rostro agradable pero en realidad no coincide con el real, que sería más aproximado al que aparece en las instantáneas hechas con 100/135 mm.

En cualquier caso el resultado final dependerá también de la propia anatomía del sujeto y habrá ocasiones en que para rostros muy alargados precisamente ese efecto “aplanador” del 350 mm sea conveniente mientras que un rostro ancho quedaría más favorecido fotografiándole con un 24 mm. [Stephen Eastwood vía Petapixel]

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