Eric Schmidt compara el espionaje de la NSA con la censura china

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El presidente de Google niega haber tenido conocimiento de la vigilancia de datos de su compañía por parte de la NSA y asegura que protestó cuando lo supo.

Más que sobre la recopilación clandestina de datos por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el presidente de Google, Eric Schmidt, se muestra preocupado por la censura sobre los medios digitales en China. Así lo manifestó en una entrevista al diario inglés The Guardian, en la que sentenció que el espionaje gubernamental estadounidense es “un problema de lujo”, comparado con la situación de países como China, donde existe una estricta censura del uso de Internet.

Schmidt no sólo minimizó la importancia de la vigilancia de la NSA, sino que negó haber tenido conocimiento de la misma. El directivo de Google insiste en que no era consciente de la interceptación de datos de la compañía que dirige por parte de la agencia estadounidense, a pesar de que su cargo en Google le colocara en situación de ser informado.

Eric Schmidt declaró que él y otros directivos del gigante de las búsquedas se indignaron por la vigilancia llevada a cabo por la NSA, y el GCHQ en Reino Unido. Y añadió que se “quejaron prolongadamente” al Gobierno de Estados Unidos por ello. Para evitar situaciones similares en el futuro, Google ha comenzado el cifrado del tráfico interno, aseguró el presidente.

Pero el amplio debate generado sobre hasta donde debe llegar la vigilancia del Gobierno de EEUU es poca cosa en comparación con lo que sucede en China, según Schmidt. Sobre este país, predijo que la adopción de teléfonos inteligentes y la extensión de redes sociales como Weibo y WeChat, que tienen alrededor de 300 millones de usuarios cada una, puede desbordar la capacidad del Gobierno chino para censurar los debates en línea. “No se puede censurar fuertemente a muchas personas todo el tiempo. Ellos no entienden el poder de potenciar a 100 millones de chinos, por muy brutales que sean con los blogueros”, afirmó Schmidt.

El presidente de Google confía en la capacidad de transformación de Internet. Y puso como ejemplo a países como Myanmar, donde sólo el 1 % de la población tiene acceso a la Red, con unos habitantes ansiosos por probar las posibilidades que ofrece. “Fuimos allí y seguimos conociendo a gente que no había usado Internet, pero nos decía que iba a cambiar sus vidas y hacerlos ricos. Era la visión de Internet que conocemos en Occidente, no la que hay en China a pesar de que están justo al lado de ellos”.

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