España sigue apostando por el ladrillo y EE.UU. por las start-ups

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El Gobierno de Mariano Rajoy planea ofrecer la residencia a los extranjeros que compren una vivienda, mientras que el Congreso estadounidense estudia dársela a quienes creen empresas y puestos de trabajo de base tecnológica.

Últimamente estamos asistiendo a dos modelos radicalmente opuestos de atraer hacia un determinado país esfuerzo inversor y capital humano. Uno, el español, consiste en ofrecer el permiso de residencia a todo aquel que adquiera una vivienda por valor de más de 160.000 euros. Otro, el estadounidense, apuesta por otorgar un visado especial a aquellos emprendedores y estudiantes del ámbito tecnológico capaces de generar nuevas empresas y puestos de trabajo.

La alternativa española, sobre la que todavía no se ha adoptado una decisión definitiva, está enfocada a la población rusa y china interesada en contar con una vivienda en España. Por su parte, la opción norteamericana está siendo estudiada por el Congreso de EE.UU. y tiene como principal objetivo la puesta en marcha de start-ups de base tecnológica, que vienen creando una media de tres millones de puestos de trabajo al año.

Continuando con las diferencias, la iniciativa que estudia el Gobierno español bebe de otras similares adoptadas por países como Irlanda y Portugal -aunque en ambos casos se exigen inversiones en el ámbito inmobiliario superiores a los 500.000 euros para conseguir la residencia-. Sin embargo, el proyecto de ley Start-up Act 2.0 tiene su origen en un movimiento de EE.UU. que lleva años proponiendo un visado especial para los emprendedores que demuestren apoyo financiero y generen empleo. De hecho, esta iniciativa ya fue debatida en 2010 a propuesta de varios senadores demócratas, aunque finalmente no prosperó.

Por último, la residencia a cambio de la compra de una vivienda persigue reactivar el maltrecho mercado inmobiliario español, paralizado por la caída del consumo interno. Nada más alejado de la iniciativa estadounidense, cuyo objetivo último es seguir fomentando el exitoso modelo Silicon Valley. De hecho, la iniciativa Start-up Act 2.0 también incluye exenciones fiscales y ayuda financiera para pequeñas empresas de reciente creación, que son las que han creado todos los nuevos empleos en EE.UU. durante los últimos 30 años, a un ritmo de unos tres millones de puestos de trabajo anuales.

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