España se une a otros tres países de la UE para pedir mayores impuestos a gigantes tech

Regulación

Francia lidera una propuesta para que multinacionales como Amazon o Google tributen en base a ingresos y no beneficios.

 Los desencuentros entre los gigantes tecnológicos y la Unión Europea están lejos de solucionarse. Las máximas autoridades de la UE han sancionado a las grandes firmas de Silicon Valley en repetidas ocasiones por sus prácticas próximas al abuso de posición dominante, como en el caso de la reciente sanción a Google por su herramienta de Shopping; no siempre con éxito, como el caso de la demora en la multa de Intel.

Aún cuando no hayan resuelto abrir expedientes, lo menos que se puede decir es que mantienen una vigilancia muy de cerca en sus operaciones.

En el último movimiento de esta secuencia está la carta que los ministros de Economía de las cuatro grandes economías de la UE han remitido a la presidencia temporal, en manos de Estonia. España, Alemania e Italia han secundado a Francia en su iniciativa de pedir un cambio en la forma de pagar impuestos de los gigantes tech en la Unión.

En una carta conjunta, a la que ha tenido acceso Reuters, los responsables de finanzas de estos cuatro países proponen que las compañías tributen en base a sus ingresos en el territorio y no solo teniendo en cuenta sus beneficios, como sucede hoy en día. Muchas de estas compañías se aprovechan de la tributación actual para pagar impuestos a través de subsidiarias con base en países conocidos por sus bajas tasas fiscales, aunque los ingresos se originen en otros países de la Unión.

El escrito está firmado por el ministro de Francia, Bruno Le Maire, país que lidera la iniciativa, y sus homólogos en Alemania, Wolfgang Schauble; Pier-Carlo Padoan por Italia; y el español Luis de Guindos. “No debemos aceptar durante más tiempo que estas compañías hagan negocios en Europa, mientras pagan mínimas cantidades de impuestos a nuestros erarios”.

La carta se ha remitido, además, a toda la Comisión Europea, a la que solicitan una solución en la forma de un “impuesto igualitario”, que haga que el impuesto de sociedades se asimile al del país en el que se generaron los ingresos. “Las cantidades recaudadas deberían reflejar algo de lo que estas compañías deberían pagar en términos de impuestos corporativos”.

Ahora es el turno de la Comisión para decidir si toma cartas en el asunto.

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