Esto es lo que ves cuando te la pegas volando a 180 km/h [Veredicto: p´habernos matao]

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Jeb Corliss es uno de esos locos que hacen el mundo un lugar más emocionante porque nos permite vivir a través de sus peripecias todo aquello que jamás nos atreveríamos a hacer. Como enfundarnos en un traje estilo ardilla voladora, subirnos a lo alto de un precipicio y saltar no para caer a plomo sino para desplazarnos planeando sobre el valle. Lo malo es que a veces un error de cálculo como el que os mostramos en un vídeo a continuación puede terminar en un susto importante. Un avance, el vídeo es impactante (pocas veces el uso de este calificativo está más justificado) pero Corliss sale asombrosamente indemne.

Rodeado de un enjambre de cámaras para inmortalizar el momento lo que ignoraba el bueno de Corliss es que el vuelo iba a tener una fase final tan abrupta.

En su descenso planeando sobre la falda de la montaña desde la que saltó, a una velocidad que ronda los 180 km/h, Corliss se aproximaba a un saliente en el que un colaborador esperaba cámara de vídeo en mano para grabar su paso. En dicho punto se habían colocado un par de globos para que Jeb tuviera la referencia visual del viento existente en ese lugar a fin de controlar su trayectoria.

Algo no sale como se esperaba y apurando apurando para pasar a escasos centímetros del borde, como puede apreciarse en este vídeo, los cálculos o el viento o la razón que fuere hace que este valeroso hombre volador impacte de refilón contra el borde, desequilibrándole y alterando su trayectoria.

Tras unos segundos de vacilación recobra la compostura y tira de la anilla que libera el paracaídas, que para colmo de males no tiene tiempo suficiente de desplegarse por completo y se enreda ligeramente, frenando al menos su veloz rumbo hacia el suelo.

Aunque en el vídeo no se aprecia porque termina con Corliss en el suelo, lo cierto es que el impacto no tuvo mayores consecuencias y todo ha quedado en un susto.

EDITADO:

Añadimos el detalle de que Jeb Corliss sufrió fracturas en sus piernas al golpear contra el saliente que le desequilibró en su vuelo pero que el aterrizaje, a pesar de todo, no fue lo peor. ─[Jeb Corliss / The Telegraph]

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