Europa juega a ganar

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Varios países del Viejo Continente han creado una infraestructura TI de investigación que se sitúa entre los cuatro primeros superordenadores del mundo.

Una red de alta velocidad y un software inteligente han sido capaces de crear la cuarta megacomputadora del mundo a partir de dos pares de ordenadores. Los avances de la informática, como tales, dejan ver lo que hasta ahora habría sido imposible de investigar o examinar, ya fuera en ámbitos científicos o medioambientales, para romper los moldes y llegar a dimensiones en las que actualmente también se incluye el vasto campo cosmológico. De verdad, que ante semejante desarrollo y alcance de las tecnologías, no somos nadie. Y qué decir de un futuro no muy lejano donde los límites que bordean la ficción se convertirán sin mucho esfuerzo en la realidad que hoy imaginamos.

La primavera de 2005 será la fecha en la que comenzará un proyecto que, basado en iniciativas estrictamente europeas, se situaría a la cabeza de la investigación mundial sólo por detrás de reconocidos sistemas norteamericanos y nipones, tales como Bluegene/L, Columbia o Earth Simulator.

De hecho, Francia, Alemania e Italia han marcado el nuevo rumbo de la investigación en el Viejo Continente que, pocos meses más tarde, se verá suficientemente reforzada por el Reino Unido, Finlandia y Holanda. Una dinámica, así pues, que posiblemente incidirá con una relevancia de peso en los resultados científicos del mañana y en los que hasta la fecha sólo las más grandes potencias tenían cabida.

Es el turno de Europa y, si hay que decirlo todo, no podía empezar con mejor pie para introducirse en el mercado tecnológico de los sistemas por excelencia.

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