Foto: Celebrando la Pascua con 10.000 huevos de colores

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Cada festividad tiene sus tradiciones, y a menudo nos vemos envueltos en ceremonias y rituales que no acabamos bien de entender, o que simplemente hemos asumido como normales (a fuerza de repetirlos cada año) sin pararnos a pensar en lo que estamos haciendo. Es fiesta y no hay que ir al colegio/trabajo ¿Para qué complicarnos pensando en otras cosas? ¡A disfrutar! Pero visto que hay una pareja de tiernos ancianos que expone en estos días su colección de más de 10.000 huevos de Pascua, me he visto en la “obligación” de profundizar en este tema que desconocía.

Volker Kraft y su esposa Christa viven en Saalfeld (Alemania) y cada año decoran el árbol que tienen delante de su casa con las cáscaras pintadas y coloreadas de 10.000 huevos, componiendo una espectacular imagen que atrae anualmente a todos sus vecinos y parte de la población circundante, pues el árbol ya es toda una atracción turística de la zona.

Empezaron la Semana Santa de 1965 con tan solo 18 huevos, y la cosa parece que se les ha ido un poco de las manos pues las “unidades hueviles” se han multiplicado una barbaridad. Una vez llegados a las 10.000, parece que se han declarado como satisfechos y anuncian (si logran cumplirlo) que no aumentarán ya más su colección. “Simplemente ya no sé dónde ponerlos” declaró el protagonista. A mi lo que se me antoja de locos es la tarea de colgarlos y descolgarlos cada año, ¿no lo veis así? ¡Vaya huevada tarea!

Dicen que la tradición de los huevos de pascua tiene su origen en el Siglo IV. Entonces la Iglesia no aconsejaba el consumo de huevos durante la Cuaresma, pero las gallinas (ajenas habitualmente a los dictamines religiosos) seguían con su ritmo habitual de poner huevos, creando entonces un superávit temporal bastante importante. Todo esto con el agravante que no se podían conservar bien tanto tiempo como ahora.

Así pues el primer día después de la prohibición era habitual que aquellos que tenían sobreabundancia de huevos los ofrecieran gratuitamente a otras personas (pues había que darles una rápida salida), y si además los pintaban o decoraban ya constituían en si mismos un verdadero regalo. A posteriori, y ya en el siglo XII, la Iglesia bendeciría esa costumbre de regalar huevos como símbolo de la resurrección a la salida de la misa de Pascua… y así siglos más tarde dos pobres ancianos se dejan cada año la espalda y un poco de su salud para regocijo y deleite de los vecinos, pues el árbol adornado es ciertamente muy espectacular.  ─ [Neatorama]

Autor: Doleo
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