Golf y langostas [Veredicto: por fin dos hobbies pijos unidos en uno sólo]

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Si te sobra el dinero a mansalva y juegas al golf (cosas que por cierto suelen estar unidas) probablemente cuando pierdas una bola no te preocupe nada, claro, tanto pelotudo descontrolado puede ocasionar problemas con bolas hechas de plástico que pueden seguir allí durante decadas aunque la crisis haga que el campo de golf desparezca.

Para evitar el desmadre muchos fabricantes han creado bolas de golf biodegradables, pero en la Universidad de Maine han tenido una idea genial, hacerlas con restos de langosta.

El concepto se ha hecho realidad tras un desarrollo en el que han participado la Universidad de Maine, el Instituto de la Langosta, el profesor David Neivandt y el estudiante Alex Caddell.

Gracias a este nuevo uso de unos restos que normalmente terminan en los vertederos y que probablemente abundan en los restaurantes de los campos de golf, se consiguen unas bolas con propiedades cercanas a las de otras bolas biodegradables y con un coste en material por bola de 19 céntimos de dólar.

Ahora por fin se cierra el círculo y los golfista no sólo podrán atiborrarse de langostas en el club de campo, luego podrán golpear sus restos mientras juegan al golf, lo que les llevará nuevamente a comer langosta y así sucesivamente…— Dani Burón [University of Maine]

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