Internet nos hace infieles

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Según un libro publicado en Francia, la Red fomenta las infidelidades y pone en peligro a las parejas reales.

Un libro publicado recientemente en Francia, “In bed with the web, Internet le nouvel adultere” (“En la cama con la web; Internet, el nuevo adúltero”), escrito por Loic Roche, doctor en psicología y especialista en el impacto social de las nuevas tecnologías; y por Yannick Chatelain, experto en Internet, ha suscitado un interesante debate sobre las “ciberinfidelidades” y las consecuencias que estas infidelidades a distancia están acarreando a las parejas de carne y hueso.

Los sitios de contacto más populares en la Red, entre los que podemos nombrar a Marqueze.net, compañía española especializada en contenidos para adultos en Internet, se han convertido en lugar de encuentro de millones de hombres y mujeres que se refugian en el anonimato para establecer nuevas relaciones personales. La facilidad para sucumbir ante la tentación de la infidelidad, muchas veces bajo una falsa identidad y apariencia, parece a primera vista mucho mayor que en nuestra vida diaria, en la que el trabajo, el tiempo o la timidez pueden complicar el primer contacto con otra persona.

El doctor Roche asegura en su libro que Internet “da la ilusión afrodisíaca de ser todopoderoso, algo similar a lo que ocurre con el alcohol en las fiestas de adolescentes, que funciona como un desinhibidor”, con la clara ventaja de que “es más sencillo que seguir a alguien que nos sonríe en la calle”. Según los datos manejados por estos expertos, en torno a un 15 o un 20 por ciento de los cibernautas llegan a concertar una cita real, que no siempre termina como se había imaginado en un principio -aunque esto mismo ocurre en la vida real, incluso en un porcentaje mayor.

Frente a la tesis defendida en el libro, el Director General de Marqueze.net, Emilio Márquez, fundador de este portal de ocio para adultos considera que no puede acusarse a Internet de romper parejas: “Rompe lo que ya está roto o va en camino de estarlo. Da más facilidad a personas que antes no se podrían haber planteado otra alternativa y que a lo mejor seguían manteniendo la pareja por miedo a encontrarse solos o solas”.

La privacidad, eso sí, es un aspecto muy valorado por los internautas que acceden a este tipo de servicios. “Nadie te verá entrar en una oficina especializada en buscar pareja ni por supuesto existe el riesgo de que te encuentres, allí, con alguien conocido en la sala de espera. Todos los lugares garantizamos al 100 por ciento la privacidad de aquellos que se registran y buscan pareja”, explica Emilio Márquez. Pero más que el anonimato, en opinión de Emilio Márquez, lo que predomina en las relaciones virtuales es “la sensación de poder actuar sin ser descubiertos, la impunidad”. Esto explicaría el gran número de casados y casadas que acceden con frecuencia a este tipo de sitios.

Del libro publicado en Francia se desprende la conclusión de que las parejas formadas en la Red no son duraderas, una idea con la que tampoco está de acuerdo Emilio Márquez, por una simple cuestión de proporcionalidad: “en la red se tienen más relaciones y se conoce más fácilmente gente que en la vida real, si una parte se convierten en parejas, ya tenemos un número nada desdeñable”. En Internet, añade el fundador de Marqueze, “puedes intentar ligar con 100 personas del sexo opuesto en apenas pocos días. Esto, en la vida real es casi imposible intentarlo y por supuesto sin ser descubierto y catalogado rápidamente en los círculos donde te mueves”.

Por el momento, no obstante, todo queda en libros y debates. Esperemos no ver Internet como un capítulo más en las demandas de divorcios.

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