La capa de la invisibilidad, a la vuelta de la esquina

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Los espías deben estar frotándose las manos ante la perspectiva de no tener que matricularse en Hogwarts para poder acceder a una capa de invisibilidad como la que permitía a Harry Potter asistir de tapadillo a oscuras conjuras.

Los avances en las investigaciones sobre las propiedades de desviación de la luz han llevado al Imperial College de Londres a establecer una Cátedra de Metamateriales, pues son estos nuevos polímeros las que tienen las propiedades necesarias para desviar el recorrido de los flujos de luz, interrumpirlos y canalizarlos, lo que en la práctica y con el tiempo podriá derivar en hacer realidad este mágico tejido. ¿Deseas saber más?

Aunque a algunos nos suene más al Instituto de Ciencias Fotoatómicas de Japón que creó el mítico bruto mecánico Mazinger Z, lo cierto es que el futuro de la invisibilidad pasa por los metamateriales fotónicos.. casi ná.

Los británicos están desarrollando una estructura flexible tridimensional de este metamaterial que significaría un paso adelante con respecto a los avances que se venían realizando hasta el momento debido a que es relativamente sencillo lograr materiales que desvíen luz en rangos extremos, no visibles para el hombre, y ahora se trataría de conseguirlo en el espectro visible para el hombre.

Todos tenemos en mente los aviones espía SR-71 Blackbird y F-117 Nighthawk, recubiertos de una pintura que desvía la señal del radar consiguiendo que sean “invisibles” a ese tipo de radiodetección. Pues la idea sería conseguir el mismo efecto pero en lugar de con las señales de radio en distintas ondas, con las ondas de luz, que solo pueden ser “conducidas” por una estructura del mismo tamaño que la longitud de onda de la propia luz.

Hasta ahora se había conseguido cierto éxito con superficies planas y rígidas, herencia de los primeros procesos de consecución de nanoestructuras. Ahora en lugar de trabajar con frágiles y rígidas estructuras de silicio se emplean delgadas películas de polímero con estas propiedades de desvío lumínico que además son flexibles. Ahora el siguiente paso es conseguir la adaptación de esas propiedades al cambio de forma de estos materiales cuando se pliegan o doblan.

Como explica el profesor Ortwin Hess, quien ocupa la mencionada Cátedra de Metamateriales, hasta ahora habíamos estado viviendo en una casa con paredes de ladrillo y ahora estamos en una tienda de campaña. Las paredes aún no se ajustan a nuesta forma pero hemos avanzado en flexibilidad de las paredes. ─Antonio Rentero [The New Journal of Physics]

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