La cerradura perfecta para las noches de fiesta

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Si es que no falla, sales a tomar unas copas (sin perder el móvil en el bar) y a la vuelta a casa no sé que pasa al llegar a la puerta, será el frío de la noche, que la bombilla del descansillo se ha fundido, que todavía me sudan las manos después de haberle entrado a esa sueca venida de gélidas latitudes gracias al programa Erasmus… en fin, la cosa es que no hay manera de meterla

La maldita llave, me refiero. ¿Deseas saber más?

No te hagas el sueco que a tí también te ha pasado.

Las llaves, ese obstáculo a la libertad, al menos a la libertad de entrar a casa cuando quieres. Y quieres que sea YA. Algo tan sencillo como una cerradura con una forma acogedora, dos suaves curvas que dirigen sin margen de error la llave al único sitio posible donde su utilidad se ponde de manifiesto (no, no queremos que nos recuerdes qué más sabes hacer con una llave, guarro).

Por poca precisión que tengas, aunque tengas un pulso como para llevarte a robar panderetas, este diseño de cerradura (¿abrefácil?) te simplificará la tarea de acceder a tu hogar sin mayores complicaciones ni pérdidas de tiempo.

Y par todos aquellos que no bebáis (ni se os funda la bombilla del descansillo, os suden las manos, os pongáis nerviosos al invitar a entrar a casa a la sueca Erasmus que acabáis de ligaros en el bar…) no penséis que este tipo de cerradura no os servirá jamás. Piensa en aquella vez que llegaste a casa algo precisado de aliviar la carga. Ah, ese día te habría venido bien ¿verdad? ─Antonio Rentero [Haha]

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