La escultura más grande hecha con punching balls dedicada al más grande: Muhammed Ali

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Flota como una mariposa, pica como una abeja, ¡pelea, chico, pelea!

El lema más descriptivo de aquel a quien gritaban “Ali bomayé” (Ali, mátalo) en la célebre Pelea en la Jungla de Kinshasa (Zaire) en 1974 cuando se enfrentó con George Foreman en lo que adquirió una trascendencia que sobrepasaba lo meramente deportivo.

Muhammed Ali ha sido siempre El Más Grande y su personalidad arrolladora supera los límites del cuadrilátero en el que ganó su gloria, más allá de su compromiso personal, religioso y político que le llevó a ser desposeido de sus títulos deportivos por negarse a combatir en Vietnam aduciendo que a él los vietnamitas no le habían hecho nada para ir a dispararles.

Como homenaje a esta enorme figura se va a erigir en Los Angeles una escultura confeccionada con 1.300 punching balls que conforman la efigie de Ali. Y aún hay más.

Como si se tratase de píxels tridimensionales, cada punching ball ocupa una posición colgado de cables de acero inoxidable, hasta componer una imagen del busto del boxeador.

Aproximadamente diez kilometros de cable de acero para sostener en su lugar esos 1.300 punching balls situados en el interior de una estructura de unos 7 metros de altura compuesta por más de 1.000 kilos de tubos de aluminio y que ha tardado tres años en realizarse.

La escultura será colocada en la plaza Nokia de Los Angeles en los próximos días y el autor es Michael Kalish. ─Antonio Rentero [Wired]

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