La “mujer biónica” termina el marathon de Londres 16 días después… ¡pero lo termina!

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Terminar un marathon es una gesta física y mental que sólo aquellos que alguna vez nos hemos embarcado en esa locura quizá podamos apreciar en su justa medida. Pero si al recorrido de 42 kilómetros y 195 metros (estos últimos son los peores, por cierto) le unimos la incapacidad física de una parálisis de cintura para abajo el acontecimiento adquiere proporciones épicas. Si además la mujer que lo ha logrado se ha valido de un exoarmazón biónico podrías pensar que “corría con ventaja”. Al contrario. Ha necesitado 16 días para terminar el Marathon de Londres, una prueba que comenzó el pasado 22 de abril.

Te puede parecer que un complejo sistema de ayuda motorizada valorado en unos 50.000€ puede ser una inestimable ayuda para echarse al cuerpo un recorrido de más de 40 kilómetros a patita, aunque sea a patita biónica.

Puede que para la vida cotidiana de alguien con problemas de movilidad en las piernas sí sea una gran ventaja, pero desde luego no es la forma más práctica de acometer un marathon. En cualquier caso Claire Lomas, paralizada de torax hacia abajo a consecuencia de una caída sufrida mientras practicaba equitación, decidió que a pesar de sus limitaciones y a pesar de que sus piernas biónicas no son de gran ayuda para moverse a una cierta velocidad, se propuso afrontar una carrera cuya línea de salida este año acogió a 36.000 participantes.

El sistema de funcionamiento de las piernas responde a la inclinación del cuerpo del “pasajero”, interpretando que desea dar un paso, y procediendo entonces a iniciar el movimiento de la extremidad mediante unos mecanismos que quedan abrazados a la misma. Y así más de 200.000 veces que es el número aproximado de pasos que habrá caminado Claire durante estos 16 días. Cada jornada caminaba unos 3 kilómetros, acompañada de su marido y su hija de 13 años.

Han pasado 16 días desde que finalizó el Marathon de Londres, pero ella ha cruzado hoy la meta. Una tremenda prueba de determinación que no cabe sino alabar. Personalmente debo decir que uno de los momentos más emotivos que viví cuando corrí el Marathon de Nueva York fue adelantar en el kilómetro veintitantos a un chico que participaba ayudado por dos muletas y con una pierna ortopédica en forma de Y que se unía a su cuerpo casi a la altura de las ingles.

No recibirá una medalla, no estará incluida en los listados oficiales de participantes pero es innegable el tremendo mérito de algo que, citando “El hombre tranquilo” de John Ford, sólo puede calificarse como “homérico, impetuoso“. ─[The Telegraph / Imagen: Peter Macdiarmid/Getty Images]

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