La seguridad biométrica no termina de despegar

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Una multitud de problemas mantiene a la seguridad biométrica lejos de convertirse en una aplicación mayoritaria.

“La gran queja de la biométrica es que cada año la gente dice: este es el año de la biométrica. Y al año siguiente vuelven a repetirlo”, comenta Richard Lazarick, director de tecnología de CSC Global Security Solutions.

Uno de los mayores problemas, según Lazarick, que impide que la biométrica se convierta en una aplicación generalizada es la falta de estándares. Esto impide que las organizaciones que utilizan equipos de diferentes vendedores estén creando redes interoperables, como una red global de aeropuertos que utilicen una única base de datos con información procedentes del iris.

La seguridad biométrica utiliza características únicas del cuerpo humano para su identificación o autorización y que, potencialmente, podrían sustituir las tarjetas de identidad y pasaportes. Las aplicaciones más comunes incluyen la exploración de las huellas dactilares, el iris de los ojos, cara o venas.

Los escáneres de huellas dactilares ya están disponibles y algunos fabricantes de ordenadores portátiles, por ejemplo, ofrecen integrar un escáner de huella dactilar como una opción en sus modelos corporativos.

La biométrica se vende a menudo como una seguridad a toda prueba, ya que se supone que es difícil, sino imposible, falsificar una característica del cuerpo humano que es única. Pero esto puede ser un mito. Muchos escáneres de huellas dactilares de gama baja se pueden engañar con una copia de la huella o utilizando arcilla.

Los investigadores de la International Biometric Group (IBG) han mostrado que algunos dispositivos podrían considerar una huella equivocada como verdadera en el 20 por ciento de los casos. Por otra parte, en ocasiones fracasan a la hora de reconocer al legítimos dueño (un 2,2 por ciento).

Junto con los problemas de fiabilidad, los de facilidad de uso. El mismo estudio de IBG descubrió que el 20 por ciento de las personas mayores fueron incapaces de utilizar uno de los dispositivos biométricos que se les dieron a probar.

Y sin embargo, a pesar de los problemas, Lazarick es optimista acerca del futuro de la seguridad biométrica. Las tecnologías que pueden solucionar la mayoría de los problemas de la biométrica ya está disponible y el sector parece estar haciendo progresos en la adopción de estándares.

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