La taza que desafía la gravedad

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Empezar el día con una taza que desafía la gravedad puede ayudar a que le resto de la jornada ya sea todo cuesta abajo.

Acabas de salir de la placidez de tu lecho, las legañas aún pugnan por mantener tus ojos cerrados, en la radio alguien te anima a ponerte en marcha al grito de “¡a los carromatos!” y además ayer se rompió el calentador y la ducha va a ser con agua fría. Te preguntas por el motivo de todo esto, el sentido de la vida y si tu jefe hoy llegará más tarde que tú.

Te sientas en la mesa de la cocina y te sirves café en una taza que permanece en un desafiante y precario equililbrio. Empezamos bien el día. ¿Deseas saber más?

Mientras tu cuerpo, aparentemente, está casi operativo, tu mente está todavía desembarazándose de las telerañas del sueño, y justo lo que mejor le viene para espabilarse es un reto, un reto que se opone a la esencia misma de las Leyes que rigen el Universo.

Ante ti, entre tostadas, bollos y mermelada, una taza para la cual la Gravedad es una opción.

Cuando la tienes en tus manos la taza Zero Gravity actúa como una taza normal y corriente, pero en el momento de dejarla en el platillo todo se altera, tu percepción de la realidad parece haber sufrido el tamiz de “Origen” (“Inception”, 2010, Christopher Nolan) o algo parecido, porque la pieza de porcelana, mientras permanece vacía, abandona la posición habitual de cualquiera de sus congéneres para inclinarse sobre la perpendicularidad que se le supone. Ya con tu dósis de cafeína en el cuerpo todo te volverá a parecer normal. ─Antonio Rentero [Zero Gravity]

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