La tecnología nos suena a chino

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Los ordenadores y smartphones del gigante asiático inundan los mercados de todo el mundo, mientras Beijing endurece el control sobre Internet y coquetea con grandes firmas occidentales.

Lo que al principio fue una rápida expansión en sectores de carácter tradicional como la alimentación, la industria textil o la hostelería, va camino de convertirse en una invasión en todos los frentes, incluido, por supuesto, el tecnológico. Así lo confirman los últimos datos, que sitúan a las compañías chinas entre las más potentes del mundo en sectores tan punteros como la telefonía móvil, los ordenadores personales, la fabricación de hardware y el desarrollo de software.

Sin ir más lejos, Lenovo se ha convertido ya en el segundo mayor fabricante de PC del mundo, tras superar durante el último trimestre de 2011 a Dell, según los rankings publicados por IDC y Gartner. Con una cuota de mercado cercana al 14%, la firma china ha experimentado un espectacular crecimiento aprovechando el desplome de Acer, que la ha acercado a la de momento todavía líder Hewlett-Packard, cuya participación en el mercado alcanza el 18%.

La evolución de la compañía asiática, de capital privado aunque controlada parcialmente por el Gobierno chino, se ha basado en una eficaz estrategia de absorciones iniciada en 2004, cuando se hizo con la unidad de PC de IBM, y continuada el pasado año, con la adquisición del negocio de ordenadores de la japonesa NEC y la alemana Medion. A todo ello, obviamente, hay que sumar un importante canal de ventas que abarca centenares de países de todo el mundo y una calidad más que decente a unos precios altamente competitivos.

El próximo objetivo de la multinacional, según anunció en la última feria CES de Las Vegas, será el lanzamiento a mediados de 2012 del smarthpone K800, equipado con Android, fruto de su reciente alianza con Intel. Además, Lenovo apostará por el desarrollo de las populares tabletas y ha alcanzado otro acuerdo, en este caso con Google TV, para irrumpir en el negocio de los televisores con conexión a Internet. No obstante, esta ambiciosa estrategia no es ni mucho menos exclusiva de una sola firma china. Antes que ella, otros dos gigantes ya expandieron sus tentáculos por todo el mundo, inicialmente en el negocio de las redes de telefonía móvil, y más tarde en casi todos los ámbitos.

La primera de ellas es Huawei, el mayor fabricante de equipamiento de redes y telecomunicaciones chino y uno de los más potentes del planeta. Esta compañía no solo proporciona buena parte del soporte utilizado por las firmas de telefonía móvil que operan en España, sino que además ha lanzado recientemente el teléfono inteligente más delgado del mundo, el Ascend P1 S, que llegará a España en abril. Las expectativas de crecimiento del gigante chino, uno de los máximos exponentes del viejo lema ‘bueno, bonito y barato’, parecen no tener fin, y ya el pasado año lanzó también la tableta MediaPad, con la intención de competir con Samsung e incluso Apple.

Algunos observadores sostienen que es el Gobierno de China, así como el dinero de su Banco Central, quien dirige en la sombra Huawei, una empresa teóricamente privada, y recuerdan que la estrategia de la dictadura comunista siempre ha consistido en irrumpir en nuevos sectores para poder consolidar su crecimiento económico y no escatimar en gastos hasta conseguirlo. Además, Huawei no ha salido a Bolsa –a diferencia de Lenovo- para evitar, según esas voces, las obligaciones informativas que ello supone.

Exactamente lo mismo ha sucedido con ZTE, otro potente proveedor de redes y telefonía que se ha expandido a escala internacional a base de suscribir acuerdos de colaboración con las firmas nacionales y que también ha decidido probar suerte en la fabricación de smartphones y tablets. Buen ejemplo de ello es su reciente pacto con Telefónica para popularizar en España el uso de las tabletas, o más concretamente de la suya, la económica ZTE Light Pro. Tal es la voracidad de estas empresas, que han llegado a protagonizar sonoros enfrentamientos, con demandas incluidas de Huawei a ZTE y de ZTE a Huawei por presunto uso ilegal de patentes.

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