La TV 4K Sony 84″: casi tan grande como un coche y cuesta casi lo mismo

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Mañana mismo puedes ir reservando este gigantesco ejemplo de tecnología televisiva japonesa, que sale a la venta en noviembre, pero ya te vamos avisando de que para entonces más vale que tengas la cuenta corriente bien saneada porque hablamos de un precio de $25.000. Claro, que por ese dineral te estás llevando un televisor con resolución 4K y pantalla de 84″, con lo que también tienes hasta noviembre para buscar en casa una pared lo suficientemente grande como para albergarlo.

Como consuelo podemos recordar aquellos tiempos en que los pioneros usuarios de las primeras pantallas planas de plasma también soltaban una buena lana por aquellos primeros ejemplares que no sobresalían medio metro de la pared.

Con el tiempo la tecnología avanzó y se generalizó hasta llegar incluso a acabar con la producción de televisores “de culo” y en paralelo se fueron abaratando los costes de forma que rara es la casa que no ha jubilado al viejo televisor por una moderna pantalla plana.

Al mismo tiempo se fue incrementando el tamaño y si hasta la generalización de plasmas y LCD la pantalla cuadrada tenía en las 28 pulgadas su máximo exponente habitual (alguna marca llegó a comercializar monstruosas cajas negras con pantallas de 30 y hasta 33″) el formato 16:9 estandarizó progresivamente las 32 y las 42 pulgadas, hasta que ya empieza a ser común ver 50 y hasta 65 en los hogares más pudientes y/o caprichosos.

En la carrera por la mejora de la calidad de la imagen hemos ido avanzando del HD Ready al FullHD hasta que comience a generalizarse el 4K. Por eso ahora nos pueden asustar estos tamaños, estas calidades de imagen.. y estos precios. Son aparatos que prácticamente se fabrican de manera artesanal, aún no existe una producción en serie ni de pantallas de ese tamaño (84 pulgadas de diagonal son casi 220 centímetros) ni para esa resolución que deja en píxeles como azulejos de cuarto de baño el FullHD.

Millonarios que quien estar a la ultima, grandes empresas que necesitan epatar a cliente y visitas o exposiciones que precisan siempre lo último de lo último son los posibles compradores de este televisor para el que el bueno de Renton (véase “Trainspotting” cuando decía aquello de “un televisor grande que te cagas”) seguramente tendría que inventar un nuevo apelativo. -[Sony]

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