Las 5 razones por las que Apple aún no fabrica su propia tele

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Se aproxima el evento de otoño en el que este año parecería, de creer todos los rumores de los mentideros internáuticos, que Apple va a tirar toda la casa por la ventana… y la casa también. Nuevo iPhone, nuevo iPod touch, mini iPad… ¿tele Apple? Si bien hay que reconocer que hay indicios desde hace tiempo que la casa de la manzanica mordía trabaja de algún modo en esa dirección os ofrecemos a continuación cinco motivos por los que seguramente este no será el año de la tele de Apple, a pesar de lo fácil que lo tienen.

Hacer una tele Apple no cuesta mucho trabajo.

Básicamente coges uno de sus monitores Cinema Display (se rumorea que tiene acuerdos con Sharp para que le suministre pantallas de mayor tamaño) y se le integra el ya conocido AppleTV. Entonces, si es tan sencillo ¿por qué aún no la tienen y por qué no parece que la vayan a tener disponible a corto plazo?

Un factor que puede parecer nimio en un primer momento pero que no lo es tanto tiene que ver con el tamaño. Precisamente por aquello de que el tamaño sí importa, la totalidad de los dispositivos que vende Apple en sus tiendas puede ser acarreado por el comprador sin necesidad de recurrir a porteadores watusi. La mayor parte de los que venden incluso en el bolsillo o un pequeño macuto (iPhone, iPod varios) o una mochila de las que cualquier compañía aérea low-cost consideraría equipaje de mano (iPad, portátiles).

Sólo en los casos de los mencionados Cinema Display y los cada vez más escasos ordenadores de sobremesa (equipos profesionales de venta minoritaria en todo caso al comparar con el resto de dispositivos Apple) la cosa se complica ligeramente. Pero ¿cómo saldrías de una tienda Apple, habitualmente ubicadas en calles céntricas en las que no siempre es sencillo aparcar el coche en la puerta, cargado con una tele Apple de 42″? Incluso se ha hablado de posibles teles Apple de 55″. Ni en el carro de los centro comerciales te iba a caber cómodamente, por no hablar de que quizá ni te quepa en el coche. Empezamos a necesitar de servicios de transporte a domicilio que podrían complicar el negocio o encarecerlo.

Esto rompería drásticamente esa sensación de que puedes entrar en una tienda Apple y salir con lo que quiera que hayas adquirido ya en la mano e incluso usándolo.

Por otro lado los dispositivos Apple siempre han sido muy sencillos de adquirir. Bien en sus propias tiendas bien mediante acuerdos con distribuidores y operadores de telefonía móvil. En el caso de un televisor se ha rumoreado que podrían alcanzarse acuerdos con operadores de cable en USA y otros mercados, facililtando la hipotética teled e Apple al cliente con contratos de fidelización de (seguramente muchos) meses, algo que podría limitar la disponibilidad geográfica y resultar más complicado que llevar a casa de los nuevos clientes de cable una pequeña consola.

En casos como este podría tener sentido el rumor que habla de la iTV como auténtico centro de ocio doméstico puesto que se conectaría a la antena/cable/satélite y a Internet, funcionando como servidor de contenidos y router WiFi doméstico.

Otro factor importante es el ciclo de reposición de los dispositivos Apple. En función del dispositivo en concreto podemos encontrarnos con que en 1 ó 2 años, 4 como mucho, un producto es sustituido por su nueva versión. En un televisor ese plazo suele rondar los 7 años y no parece que en el catálogo de Apple estén por la labor de tener tanto tiempo el mismo dispositivo, con la falta de actualización de hardware o el desfase estético de su diseño que ello acarrearía… y tampoco tendría demasiada lógica desde las economías de escala de este tipo de aparatos tener un televisor nuevo cada poco tiempo.

Por otro lado el coste de cambiar de móvil cada año y medio o de ordenador cada tres años podría ser sostenible para el comprador, pero en el caso de adquirir un televisor marca Apple, con precios bastante mayores y con adelantos técnicos y mejoras en cuanto a características de hardware menos evidentes, produciría un menor movimiento de ese mercado.

Hablaríamos quizá de un ciclo de reposición similar al de las consolas de videojuegos, con un pico de demanda elevado con la aparición de un nuevo modelo pero que necesitaría de muchos, quizá demasiados años para volver a hacer que los usuarios sustituyan el modelo viejo por el nuevo. Por ejemplo, la Xbox360 y la PS3 aparecieron respectivamente en 2005 y 2006 y aún falta para que aparezca la siguiente generación. ¿Puede asumir Apple lanzar un producto que permanezca de 5 a 10 años en el mercado sin sustituto? ¿Puede asumir el mercado una tele Apple nueva cada 3 años?

Otro asunto quizá también menor, pero es que en Apple siempre han tenido muy en cuenta los pequeños detalles, tiene que ver con la simplicidad en la conectividad. En Apple son especialistas en reducir a la mínima expresión los cables, hasta el punto de que con Thunderbolt incluso el mismo cable sirve para conectar diversos dispositivos y proporcionar la alimentación eléctrica. ¿Cómo se conjuga esto con un televisor que debe quedar conectado a DVD/BluRay, consolas de videojuegos, televisión por cable o satélite (damos por descontado que incluye sintonizador TDT) y algún otro artilugio más?

Por otro lado iPhone transforma aquello que toca. Quizá no sea el mejor ejemplo de creación ex novo de dispositivos pero es innegable que suele haber un antes y un después de la llegada de Apple a un campo: ordenadores, reproductores MP3, teléfonos móviles, tablets… ¿cómo conseguiría Apple transformar la vieja caja tonta? Al parecer el propio Steve Jobs en su biografía habría contado al autor, Walter Isaacson, que “habían encontrado por fin la manera de cambiar el modo en que se usa la televisión”, refiriéndose probablemente a una mezcla de Siri y órdenes gestuales para manejar el dispositivo.

Pero ¿esto supone una revolución en la televisión? Hablamos de un dispositivo que ya tiene a su alrededor un ecosistema cimentado durante décadas. No parece tan sencillo seguir la estela habitual Apple simplemente añadiendo un dispositivo en el que seguir haciendo lo de siempre.

Y aún no hemos entrado en el tema, importante sin duda, del precio de las pantallas OLED de gran tamaño, un factor claramente determinante de un producto que podría alcanzar un precio prohibitivo.

En cualquier caso Apple siempre se ha caracterizado por saber resolver con acierto los problemas que se le han planteado, además de haber convertido sus productos en ansiado objeto de deseo, admirables piezas de diseño y éxitos de ventas. Quizá la iTV, la tele de Apple o como se llame sea el gran reto que necesita la compañía en estos momentos en que parece que todas las novedades que podemos esperar desde Cupertino son versiones remodeladas de productos ya existentes. ─[LiveDigitally]

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