Las gafas-espía más discretas (hasta hoy, mañana ya veremos)

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Cada vez las hacen más pequeñas. Las gafas espía eran un adminículo más propio de las películas de James Bond hasta que los avances tecnológicos han permitido que unas gafas con una cámara fotográfica no terminen con las cervicales de su portador hechas puré. Q estaría orgulloso de los fabricantes que han conseguido reducir aún más este dispositivo hasta hacerlo prácticamente indistinguible de unas gafas normales y corrientes… con la salvedad de que estas recogerán un hermoso vídeo de todo lo que acontezca ante ellas.

Un dispositivo que no está destinado únicamente a agentes doble cero sino que puede ser muy útil para un turista que no quiera ir cargado con la cámara de fotos o de vídeo o que lleve a su hijo en brazos y no pueda ir apuntando y disparando el botón. Basta con torcer la cabeza hacia el objetivo y asunto arreglado.

Y todo con un aspecto de lo más discreto gracias a una montura delgada con un diseño muy similar al de las gafas que podrías encontrar en cualquier óptica y que marcan una sutil diferencia con otras gafas espía basadas en tecnología anterior no tan miniaturizada y que no ayudaban precisamente a pasar desapercibido. Además la montura permite incorporar cristales graduados para aquellos usuarios que lo necesiten.

La cámara está integrada en la varilla lateral y los cables quedan camuflados como el típico cordoncillo abuelero que sujeta las gafas al cuello. Su diseño unisex permite que las usen tanto hombres como mujeres. Y ahora vamos a ponernos serios para hablar de las prestaciones técnicas, que al final es también lo que importa en estos casos.

Pueden grabar en condiciones de iluminación muy reducida, desde 0,5 lux con una resolución de vídeo de 720×625 píxeles con un ángulo de 60 grados. Y tu nariz y tus orejas no sufrirán en absoluto dado que esta cámara en forma de gafas pesa unos ridículos 20 gramos. ─[Spy Gadgets]

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