Microsoft y la fuente abierta

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Los primeros coqueteos de Microsoft con la ‘open source’ han evolucionado y la compañía es ya un gran participante de este movimiento.

Se iniciaba el año 2002 cuando Microsoft se enfrentaba a los que posteriormente casi ha sido una norma: gobiernos de todo el mundo buscaban en el software de código abierta una alternativa a la oferta de Microsoft.

Fue a finales de 2001 cuando el gobierno alemán anunció un acuerdo para sustituir parte de su sistema de TI con programas de código abierto, al que en entonces nos referíamos como ‘software libre’, mientras desde Taiwán anunciaban planes para promover el desarrollo de software local basado en Linux con el objetivo de frenar el dominio de Microsoft en el mercado del software. Pero lo cierto es que Alemania y Taiwán fueron únicamente los últimos países en tomar partido en una batalla que enfrentaba a Microsoft y los desarrolladores de software propietario en general con los defensores del código abierto, el movimiento Open Source.

La mayoría de las compañías de software comercial sólo permitían que sus propios programadores hicieran modificaciones en el código fuente. Pero el software de código abierto, como el sistema operativo Linux, está desarrollado normalmente por programadores de todo el mundo que distribuyen sus cambios libremente por Internet.

En aquellos tiempos a que nos referimos, el software de código abierto ya había sido instalado en muchos servidores dedicados a alojar páginas web y cuentas de correo electrónico de todo el mundo; pero el código abierto avanzaba lentamente hacia el mercado de software para ordenadores de sobremesa, donde reinaban Microsoft y otros muchos vendedores.

Tanto hace ocho años como actualmente, los beneficios percibidos del software de código abierto hacen referencia fundamentalmente a ahorros de costes. Algunos hablan de seguridad, de posibilidades de desarrollo de software local, e incluso hubo quien buscó en este tipo de software una esperanza para el final de la piratería.

Aclarar que no todo el software de código abierto es gratuito, como es la creencia generalizada, pero es cierto que en la mayoría de las ocasiones es menos costoso de que el comercial.

Desde el momento en que creció el interés de los gobiernos por el software de código abierto, Microsoft ha ido ajustando su oferta hasta comprometerse a ayudar a los gobiernos a desarrollar infraestructuras sostenibles, fáciles de utilizar, innovadores y en las que se permitía el acceso al código fuente para la mejora de la seguridad y la implementación.

“Fue hace cuatro o cinco años cuando Microsodft empieza a mirar hacia la Open Source”, nos cuenta Luis Miguel García de la Oliva, director de estrategia de plataforma de Microsoft. “Queríamos ver”, conttinúa, “cómo nuestro modelo puede empezar a trabajar, a enriquecerse, mirando hacia la open source”.

En noviembre de 2006 Microsoft sorprendió al mercado firmando un acuerdo histórico con Novell, que se consideró la primera muestra de simpatía de la compañía de Redmond con el mundo de la ‘open source’.

Considerada como una de las compañías líderes de la plataforma Linux y del software de código abierto, Novell ofrecía, y ofrece, interoperabilidad en ecosistemas mixtos (aquellos que combina software libre y comercial). El acuerdo llevaba a Microsoft a recomendar oficialmente SUSE Linux Entreprise a los clientes que quisieran trabajar con las dos soluciones (Windows y Linux). Además, Microsoft ofrecería mantenimiento y soporte para Suse Linux Enterprise Server, de forma que los clientes puedieran beneficiarse de manejar una versión de Linux interoperable y con cobertura de uso de las patentes de Microsoft.

A pesar de que, como señala de la Oliva “seguimos siendo una compañía que cree en la protección de la propiedad intelectual”, en febrero de 2008, y en medio de su intento de compra de Yahoo!, Microsoft anunciaba una serie de medidas que daban más abertura a sus productos, además de hacerlos más interoperables; es decir una medidas dirigidas a acercar a la compañía al mundo “open source”. Entre las medidas la compañía se comprometió a publicar de forma gratuita una “cantidad elevada” de programas y especificaciones técnicas de sus productos y hacerlos accesibles a otros protocolos bajo licencia “con pequeños royalties”. Microsoft hizo públicas más de 30.000 páginas de documentación sobre su sistema operativo Windows, presenta en más de 90% de los ordenadores y anunció que la medida se extendería a otros programas, entre ellos Office 2007.

La apuesta definitiva de Microsoft con el movimiento de código abierto llegó este año, en septiembre, cuando la compañía anunció la creación de CodePlex Foundation, una organización sin ánimo de lucro para el intercambio de código y conocimiento entre las compañías de software y las comunidades ‘open-source’, y sobre la que Sam Ramji, director de la fundación , se refirió como la “culminación del trabajo de Microsoft hacia una estategia de código abierto”.

Luis Miguel García de la Oliva explica que su compañía ha incrementado su participación en el movimiento de código abierto haciendo donaciones a la Apache Software Foundation o colaborando con la comunidad PHP a través del Open Source Technology Center de Microsoft, entre otras.

CodePlex Foundation quiere diferenciarse de otras fundaciones de código abierto centrándose en las contribuciones de derechos de autor además de en el código procedente de individuos que trabajen en compañías de software. Para Ramji la clave será asegurarse de que es fácil conceder derechos de uso de software por parte de una empresa a una comunidad.

A esta apuesta se le unen lo que ya son años de colaboración que han llevado a un cambio de percepción “con el que estamos encantados”, afirma Luis Miguel García de la Oliva. “Tras la primera sorpresa hay un diálogo que antes no existía. Estamos presentes en debates y proyectos de open source y estamos encantados con esta apertura”.

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