Mira, por ahí viene el mejor amigo del hombre (y lo trae un perro)

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Una nevada intempestiva es siempre una mala forma de terminar una excursión por la montaña.

Pasar la noche al raso, con el gélido viento ululando en las copas de los árboles, los pies cada vez más fríos y la nieve cada vez más alta no son precisamente un plan atractivo para ese paseo alpino que le habías propuesto a tu nueva conquista.

En esas circunstancias es cuando más se agradece la llegada de un simpático cánido bien provisto de algún licor de alta graduación con el que atemperar los rigores de la helada, entonarse un poco y entrar en calor. Vaya, igual va a terminar bien la noche y todo. ¿Deseas saber más?

El típico barrilito de madera con un grifo que colgar del cuello de un sanbernardo es un aditamento útil y práctico que quizá la literatura, los chistes y los tópicos habían extendido, pero que levante la mano el que alguna vez ha visto a un perro socorrista en alta montaña con uno de estos adminículos colgando.

Alguien ha decidido que ya era hora de que quien lo desee pueda dotar a su animal de compañía favorito de este práctico contenedor de brebajes espirituosos con los que combatir las bajas temperaturas. Todos sabemos lo que un buen paseo le gusta a un perro, ahora tendrás la justificación para ser tú quien lo saque a dar una vuelta por ese monte cercano, y bien provisto de este collar con barrilillo incluido tienes la excusa perfecta para perderte y hasta para volver a casa contentillo. —Antonio Rentero [Kegworks]

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