Murió el inventor del mando a distancia

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Proliferación de lorzas, atrofia abdominal, el asiento del sofá adoptando la forma de tu trasero… pero ¡qué gusto da no tener que levantarse a cambiar el canal de la tele! Todo eso se lo debemos a Eugene Polley, que ha fallecido hoy, pues él fue el padre del mando a distancia para aparatos de TV, aunque aprovechando la circunstancia tampoco deberíamos olvidar que fue un español en 1903 el primero en emplear un control remoto inalámbrico, Leonardo Torres Quevedo.

Polley ha fallecido a los 95 años y pasa a la Historia de la Tecnología por su invento, el Flashmatic, que consiguió en 1955 que los dueños de los primitivos televisores pudieran ahorrarse la molestia de levantarse del sillón para cambiar el canal.

Mediante impulsos de luz que captaban unos detectores especiales situados en las esquinas del televisor, el primigenio mando a distancia no ofrecía más opciones que cambiar de canal y apagar la tele. La pega, la curiosa pega (siempre hay una, recuerda) es que por la naturaleza de esos sensores algunos cambios de luz podían afectar al funcionamiento del sistema, por lo que una pasajera nube que desaparecía tras haber ocultado el sol o una lampara que se enciende inoportunamente podían provocar un involuntario y a veces molesto cambio de canal. Como para encender la luz del salón en el último minuto de la final de la Super Bowl cuando van empatados.

Con el tiempo los impulsos de luz fueron sustituidos por los infrarrojos que continúan usándose en la actualidad, pero lo que no cambia es la lucha doméstica por el poder en torno al mando a distancia… y eso que en aquella época no había ni media docena de canales entre los que elegir.

Pero para ser justos, y admitiendo el importante papel del fallecido Polley, habría que reconocer el mérito de un auténtico pionero del control inalámbrico, el español Leonardo Torres Quevedo, con su telekino.

Presentado ante la Academia de Ciencias de París en 1903 no tardó en obtener la patente para España, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos para su autómata que recibía órdenes mediante ondas electromagnéticas. En 1906 realizó una demostración en Bilbao en presencia del Rey, logrando guiar un bote desde la orilla de forma inalámbrica.

De forma tristemente premonitoria para la tecnología y la investigación patria, el prometedor trabajo de Torres Quevedo nunca llegó a nada por (como adivinará el inquieto lector) falta de financiación. ─[Cnet / Wikipedia / Agradecimientos a Mariano Pérez Ródenas por la pista de Torres Quevedo]

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