Nos vamos al Salón Erótico de Levante a conocer las novedades tecnológicas sexuales [Veredicto: miramos hasta el último rincón]

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Si hay algo que mueve el mundo (y a Internet, ya de paso) es el sexo. En reñida competencia con las descargas de películas que han terminado con Megaupload, tradicionalmente se ha constatado que el mayor índice de búsquedas en Internet tiene que ver con el sexo. Y como aquí en ITespresso lo que nos mueve es la tecnología hemos tenido curiosidad por acercarnos a eso del sexo del que tanto habla la gente acudiendo al Salón Erótico de Levante que se celebra este fin de semana en IFEPA, la institución ferial de Torre Pacheco (Murcia) para comprobar que la tecnología sigue siendo un aliado importante en los juguetes sexuales, con una importante presencia de lo inalámbrico.

Los accesorios recreativos íntimos han abandonado su estado inerte hace ya tiempo para aprovecharse de la electricidad.

Pero progresivamente se han ido incorporando a estos dispositivos los avances que se han ido produciendo tanto en materiales, pasando de los primitivos objetos de madera o piedra al látex y los más diversos compuestos plásticos… por no hablar de la electrónica.

Desde los primitivos consoladores que se enchufaban directamente a la corriente eléctrica (menos mal que iba a 125V, pero aún así el rampazo podía ser simpático) hasta la alimentación mediante pilas hemos pasado a la semejanza con los teléfonos móviles al disponer de baterías recargables similares, de cargadores como los de cualquier móvil o incluso clavijas compatibles con los cargadores Nokia o microUSB.

Hablando de USB, también hemos podido ver juguetes que aprovechan ese puerto para obtener energía y que ante alguien que nos sorprenda con él podemos salir airosos diciendo que se trata de un pendrive, a lo que nos pueden responder “pues enchufándolo ahí no creo que puedas guardar muchos datos”.

En lo que parecen estar de acuerdo muchas marcas en en comenzar a prescindir de los cables a la hora de manejar de manera remota dispositivos cuya acción responde a las órdenes que podemos enviarle nosotros mismos o nuestra pareja. No es el caso de este auténtico producto nacional.

Frente a modelos más tradicionales que prefieren continuar atados al cable e incluso ofreciendo botones de control más propios de un mando a distancia para la televisión o un reproductor MP3, se impone lo inalámbrico.

Además de los aparatos que se gobiernan mediante mando a distancia sin cables y que en esencia lo que permiten es compartir con la pareja el momento en que entra en acción la divertida vibración, hay alguno que da un paso más allá y aprovecha el mando a distancia para replicar los movimientos de quien lo tiene en su mano.

Así, en función de la intensidad y velocidad de los giros que hagamos mientras tenemos el mando en la mano en el juguete que nuestra pareja tendrá en la parte favorita de su anatomía podrá sentir cómo vibra en consonancia con los movimientos de nuestra mano.

Tampoco hay que olvidar la estética y el diseño y desde luego la gran mayoría de estos juguetes sexuales de última generación podrían pasar por cualquier cosa menos por un tradicional consolador de inconfundible forma. Un objeto decorativo, un pisapapeles, un intercomunicador galáctico olvidado por algún viajero procedente del futuro… algunos expositores que mostraban los variados modelos casi parecían aproximarse a una joyería antes que a un sex-shop.

Podemos terminar con un modelo tan discreto que es posible que termine en las manos de los más pequeños de la casa quienes en su inocencia serán incapaces de pensar en un segundo uso más lúbrico para esta margarita de plástico. De hecho incluso hemos tenido que preguntar para qué servía.

La respuesta es sencilla, basta con introducir unas pilas por la compuerta inferior del tallo, se le da la vuelta a la parte de los pétalos, se pone en marcha el invento y a disfrutar. Lo que inventan los ingenieros.

Nos han contado que la fiesta continúa hasta el domingo en el Salón Erótico de Levante con diversos stands, exposiciones de arte erótico, mesas redondas y coloquios y continuas actuaciones en directo, tanto eróticas como alguna más subidita de tono (sólo se permite la entrada a mayores de 18 años) sobre cuatro escenarios dispuestos en el Salón… pero como ahí no habrá tecnología no podremos ofrecer fotografías, y aunque estaremos muy atentos por si apareciera alguna stripper vestida únicamente con un iPad3 por el momento parece que la única función que cumple aquí la tecnología de tablets y demás es la de inmortalizar las actuaciones…

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