Olvídate de coches impulsados por semillas de soja y cereales

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El ethanol de los cereales y el biodiesel de las semillas de soja no solucionarán la crisis energética, dice un informe.

Según un informe elaborado por la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, incluso si todo el cereal producido en esta nación se utilizara para hacer etanol, sólo serviría para cubrir el 12 por ciento de las necesidades de gas del país. Si la cosecha de semillas de soja fuera consumida como carburante, sólo lograría sustituir el 9 por ciento de las demandas de diesel de Estados Unidos.

Es decir, que cualquier resurgimiento apreciable de la idea de utilizar estas plantas para fabricar carburante llevaría emparejada una escasez en la reserva de comida.

El informe, no obstante, no es negativo sobre el uso potencial del biocarburante. Lo que hace es defender el desarrollo de plantas con mucha celulosa que puedan producir grandes niveles de carburante, como el switchgrass, un tipo de césped, que ya ha sido defendido por otros científicos.

El switchgrass y plantas similares tienen el potencial de producir más energía que su equivalente en peso de cereales. Además, las plantas con gran cantidad de celulosa no necesitan fertilizantes y, como es evidente, no afectarían a las reservas alimenticias.

Este tipo de plantas tampoco necesita mucha agua y como el etanol procedente de los cereales y el diesel de las semillas de soja, el carburante procedente de este tipo de plantas genera menos emisiones negativas por el tubo de escape. Contrariamente a otros estudios recientes, el informe ha encontrado que tanto el etanol como el biodiesel generan más energía que la que se consume en producirlos. Concretamente el etanol genera un 25 por ciento más de energía, mientras que el diesel procedente de semillas de soja genera un 93 por ciento más de energía que la necesaria para su proceso.

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