Pirámide de Maslow para cerebros ¿positrónicos?

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Isaac Asimov formuló en su día las denominadas Tres Leyes de la Robótica:

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Los robots de sus relatos de ciencia-ficción, dotados de cerebros positrónicos, llegaban a entrar en conflicto con solo tres instrucciones tan aparentemente básicas.
Abraham Maslow describió un proceso psicológico denominado la Pirámide de Maslow por el que funcionaría la motivación humana, basado en que una vez cubiertas las necesidades más básicas el hombre pasa a tratar de satisfacer un estadio superior de las mismas. Es decir, en primer lugar tratamos de conseguir comida, después empleo, después amistad (mmm… este orden explicaría el mal rollo en el curro) y así sucesivamente.
Pero ¿qué pasaría si aplicamos esta jerarquía a los robots? ¿Deseas saber más?

Para un robot el equivalente de las necesidades físicas sería… comer comida de robot. Vamos, tener a mano pilas o un enchufe. A continuación buscaría seguridad, algo que proporcionaría una actualización del programa antivirus. Llegamos al estadio de las posesiones materiales. Para ello nada mejor que se un robot de los que aspiran la suciedad en el salón. La tierra para el que la trabaja.
De momento los robots más avanzados que podemos encontrar en un hogar serían estos, los que se mueven libremente por casa, trazando su propio rumbo para servir fielmente a su propósito de limpieza. Pero es a a partir de este nivel cuando nos encontramos con los verdaderos problemas. Porque según la Pirámide de Maslow hemos llegado al momento de cubrir las necesidades de autorreconocimiento, confianza, respeto y éxito. Esto acarrearía la toma de conciencia de la propia existencia por parte del robot. ¿Alguien dijo Ciberdyne al fondo de la sala?
A partir de ese momento la cosa podría complicarse más de la cuenta, porque la cima de la Pirámide la constituye la creatividad, la espontaneidad, la falta de prejuicios y la resolución de problemas. En conclusión, que más vale que John Connor esté ya entre nosotros cuando llegue ese día. ─Antonio Rentero [BotJunkie]
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