Por qué no vamos a tener un iPhone5 (o “nuevo iPhone”) con pantalla más grande

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Cuando llegue este verano, además del calor y la paga extra, podemos tener la grata sorpresa de la presentación de la nueva generación del smartphone de Apple. Si el año pasado el iPhone4S significó finalmente una evolución interna antes que una revolución externa al no ser el iPhone5 más delgado y con pantalla más grande que muchos pronosticaban/pronosticábamos, todo parece indicar que esta vez sí tendremos un dispositivo con un diseño exterior diferente, pero como veremos a continuación eso puede no significar necesariamente una pantalla de mayor tamaño.

Ante todo lo más probable es que el sucesor del iPhone4S, al igual que ha pasado con el tablet de la manzanica mordía, se llame simplemente “el nuevo iPhone“.

Así como “el nuevo iPad” ha sido el heredero del iPad2, y por tanto se ha obviado los rumores de que podría llamarse iPadHD por su pantalla Retina, y desechado el añadir un ordinal superior que lo dejase en iPad3, como ya elucubramos en su día aquí en Itespresso, todo apunta a una revolución en la nomenclatura que abogará por asimilar los dispositivos móviles a otras líneas de Apple que tampoco emplean números y así en el mismo acto se presentó “la nueva AppleTV”, como existe el nuevo MacBook o el nuevo iMac que sustituyen a los anteriores haya o no revolución de diseño.

En cuanto a la pantalla, a pesar de que la propia agencia de noticias Reuters se ha hecho eco de un rumor que apunta a que la compañía de Cupertino habría dado luz verde al encargo de fabricación de pantallas de 4,6″ para el nuevo iPhone, habría que tener en cuenta previamente algunas cuestiones para dilucidar la lógica detrás de esa maniobra.

Tras la presentación del nuevo iPad, el término que más se repite al hablar de los últimos dispositivos de la marca es “Retina Display“. El iPhone4S la tiene pero si el tamaño de pantalla se incrementa pasaríamos de 326 píxels por pulgada a 250… eso ya no es la espectacular resolución Retina Display. Por no hablar del replanteo en las resoluciones de las aplicaciones ya existentes.

El actual tamaño de 3,5” se mantiene inalterado desde que Steve Jobs sorprendió al mundo con el primer iPhone hace 6 años. Ha cambiado su forma (poco) pero no su tamaño. ¿Se atrevería Tim Cook, el nuevo CEO de Apple, a revolucionar tanto el producto más emblemático?

El célebre “factor forma” sería determinante pues las dimensiones y proporciones actuales del dispositivo serían las más adecuadas para manejar con comodidad y seguridad. Disminuirlo sólo tendría sentido en el eje del grosor (iPhone Air) pero tratar de llevarlo al tamaño de, por ejemplo, un Samsung Galaxy Note no tendría mucho sentido puesto que para quien necesite una pantalla de mayor tamaño Apple ya dispone de su propio tablet.

Podemos acudir al ejemplo del iPod, que si bien es cierto que en su formato Classic prácticamente ya es Historia, su tamaño permaneció inalterado (aunque se añadieron diversas versiones más pequeñas, más por razones de evolución del tipo de memoria empleada, de estado sólido) y que deja como heredero al iPod Touch que, curiosamente, tiene una apariencia externa idéntica al iPhone.

En Apple son bastante férreos a la hora de modificar lo que funciona bien. Y en este caso la forma del iPhone parece hacerlo. ?[Reuters / Imagen: Techblock]

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