Prueba a fondo del iPhone5: conclusiones [Exclusiva, parte V]

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Concluimos hoy la serie de artículos que hemos dedicado a la prueba a fondo del iPhone5. Tras pasar un mes usándolo establecemos un veredicto, resaltamos lo que nos ha gustado y lo que no nos ha gustado de este terminal y comparamos someramente la última generación del smartphone de Apple con su antecesor y con uno de sus más encarnizados rivales, el Samsung Galaxy SIII.

A lo largo de esta semana te hemos ido contando nuestra experiencia durante el primer mes en el que el iPhone5 ha estado en España.

Comenzamos relatándote nuestras primeras impresiones, después pasamos a hablar del rendimiento del dispositivo, del conector Lightning y los auriculares EarPod y del asistente vocal inteligente Siri.

Hoy pondremos cara a cara al nuevo smartphone con su antecesor y con uno de sus rivales.

Con respecto al iPhone4 es más que evidente la evolución en cuanto al factor forma, en todas las dimensiones. Parte esencial ahí es la evolución de la pantalla que por primera vez crece en tamaño hasta las 4 pulgadas y modifica su formato hasta adoptar decididamente el panorámico.

 

Fruto de esta (r)evolución las proporciones cambian, de hecho ahora cabe una fila más de iconos en la pantalla, y algunas aplicaciones (mientras llegan las pertinentes actualizaciones) se adaptarán con mejor fortuna que otras, que simplemente adoptarán un par de barras negras en los extremos de la pantalla.

La parte positiva es que disponemos de más espacio en la pantalla, la negativa que tras cinco generaciones ahora el iPhone cambia su aspecto con todo lo que ello puede suponer en cuanto a accesorios o simplemente acostumbrarse a llevar en el bolsillo un dispositivo algo más alargado. En este aspecto donde sí salimos ganando con respecto al iPhone4/4S, que ya supuso un importante cambio con respecto a las primeras generaciones con lo que respecta al grosor. Ahora el iPhone5 presenta un grosor mínimo que al parecer se debe, sobre todo, no tanto a la miniaturización de componentes como a la modificación en los materiales que componen tanto la pantalla como la parte trasera.

La nueva pantalla táctil del iPhone5 incorpora en una lámina más delgada tanto la pantalla en sí (los píxeles que muestran la imagen) como la superficie capacitiva sensible al tacto como una protección para evitar que con el menor golpe todo se vaya al garete. La integración de componentes ha “adelgazado” considerablemente la pantalla (con lo que también se aligera el peso del conjunto) mientras que la parte trasera, que en el iPhone4/4S es de cristal ahora es de aluminio anodizado, bastante más resistente a golpes (aunque seguramente no tanto a rayaduras) y notablemente más delgado y liviano.

Así con 112 gramos es ahora un 20% más ligero y un 18% más delgado que la generación anterior, con lo que en el bolsillo pesa y abulta menos, quedando sólo la cuestión de la longitud (como puede apreciarse en la fotografía) para incomodidad en algunos casos de quien lleve el móvil en el bolsillo delantero del pantalón y pretenda sentarse sin sacarlo de su alojamiento.

La nueva pantalla, por cierto, sí que presenta un aspecto visual diferente a la famosa Retina Display de la generación anterior, no tanto en resolución, brillo o contraste (puede haber aquí matices más sutiles) como en luminosidad y tono de la misma. Por resumir podríamos anotar que en los 4/4S la pantalla se mueve en unas tonalidades más azuladas mientras que en el 5 serían más blancas.

En cuanto al procesador se nota la inclusión de una nueva generación en que los menús y las aplicaciones parecen funcionar algo más rápido, de manera casi instantánea en algunos casos como cuando tenemos un buen número de aplicaciones abiertas en segundo plano o cuando se trata de apps “pesadas”.

Este es un factor (el del rendimiento) en el que sin sentarse a hacer una prueba tipo benchmark cuesta encontrar diferencias notables entre el iPhone5 y uno de sus principales rivales, el Samsung Galaxy SIII. Se trata de los dos equipos estrella de sus respectivas marcas y ninguna pega se le puede poner en ese sentido a los dos. Lo que funciona de manera fluida en uno lo hace en el otro y cuando le buscas las cosquillas a uno de estos dos dispositivos cuesta encontrárselas y en su caso la respuesta es similar también en ambos.

Habría que buscar otras características para que se decantase la balanza por uno u otro de estos dos dispositivos pero no estarían en su rendimiento interior. Está claro que hay partidarios y detractores de los SO de ambos y el que “es” de iOS y el que “es” de Android ya tienen su elección hecha.

Si quieres una pantalla aún más grande que la del iPhone5 el Galaxy SIII tiene justo lo que buscas y si quieres una ranura de tarjeta de memoria para ampliar la capacidad de almacenamiento, también. Si quieres llevar un equipo de tamaño más contenido, si la “falta de libertad” de un sistema operativo cerrado como iOS no te supone problema alguno y el entorno Apple te resulta cómodo, el iPhone5 es lo que buscas. En este aspecto del “entorno” no queda sólo lo referente al software sino también el hardware. No olvidemos que los conectores Lightning son exclusivos de Apple (y de momento no están tan extendidos como el anterior Dock Connector) mientras que el microUSB del Galaxy SIII está más extendido y en caso de necesidad puede resultar más sencillo encontrar un cargador que te salve el día si te quedas con la batería tiritando cuando estés fuera de casa o el trabajo, donde tienes el cargador Lightning.

-Nos ha gustado

Rendimiento: fluido, rápido, fiable.

Ligereza: parece que no pesa.

Estétic: Es bonito (esto es subjetivo) y no pasa desapercibido (esto es empíricamente comprobable). Casi cada día había alguien que reparaba en él y pedía verlo con más atención.

Evolución de complementos: el nuevo conector Lightning es una revolución, aunque no hará mucha gracia a quien tenga muchos accesorios para DockConnector y puede plantear problemas por no encontrar alguien que tenga uno en el que realizar una carga de emergencia. Los auriculares EarPod realmente son más cómodos que los anteriores.

-No nos ha gustado

Precio: Por muchas cosas que haga, por muy bien que las haga, por muy buenos que sean los materiales externos y la tecnología interna, por muy bonito que sea el diseño… casi 900€ por “un teléfono móvil” (está claro que un smartphone es algo más) parece casi injustificable. Pero ojo, porque hay competidores que tampoco andan muy lejos, en este sentido Apple puede ester por encima de la media pero con diferencias (sin descuentos) mínimas.

Longitud: Apple ha cambiado por primera vez el factor forma de su smartphone y quizá se podría haber mantenido la longitud albergando la pantalla actual de 4” panorámica rediseñando ligeramente las partes inferior y superior de la misma, especialmente esta,  ubicando la cámara frontal en un lateral en lugar de en medio y sobre el auricular. Habrá quienes no se encuentren cómodos con un móvil tan largo tanto en la mano como en el bolsillo y quien sabe si con el tiempo un futuro iPhone6 en 2014 o iPhone7 en 2016 (si se mantiene la tónica de evolucionar cada dos años los modelos) volverán a “encoger”.

Lightning: A pesar de su buen funcionamiento y de la practicidad de reducir el tamaño del ya un poco desfasado Dock Connector sí habría que apuntar un aspecto negativo al nuevo conector, aunque avisando que se trataría de una “pega” temporal. La novedad obliga a un período de adaptación y si ya es habitual que casi en cualquier sitio donde vayas puedas encontrar un puerto USB, la universalización del conector aún está lejos de convertirse en realidad. Si además el Lightning lleva un par de meses en el mercado y no todo el mundo que use dispositivos móviles Apple va a correr a sustituirlos por los nuevos, habrá más de una vez en que te encuentres con la batería en zona roja y nadie a la vista que tenga un cable Lightning al que poder enchufar tu iPhone5 (o iPod touch, iPod nano, iPad mini o el nuevo iPad). Mientras se llega a ese punto en que se generaliza y muchos de tus amigos/clientes tienen algún dispositivo con este conector tocará ser más concienzudo con el control del nivel de batería o llevar encima al menos el cable.

-Veredicto:

La respuesta a la pregunta “¿me lo compro?” no es nada sencilla, porque para empezar depende de las circunstancias de cada uno, pero vamos a tratar de ofrecer orientación.

Empezando por la cuestión monetaria, si no te ocasiona problema en tu economía y realmente te gusta y consideras que le vas a sacar partido, adelante. Como hemos comentado hay otros modelos de la competencia que tampoco son mucho más baratos pero también hay terminales de gama algo más baja (y esto simplemente significa algo menos de potencia, de resolución en la cámara o la pantalla, otros materiales, etc.) que pueden cumplir prácticamente la misma función y que pueden costar hasta una cuarta parte.

Habría que explorar en primer lugar si tu operador tiene alguna oferta que te permita realizar un desembolso menos abultado y valorar muy bien la capacidad de almacenamiento que necesitarás puesto que como los iPhone no disponen de ranura para tarjeta de memoria no podrás ampliar el espacio para guardar música, películas, fotografías… más capacidad significa más desembolso económico, pero si te conformas con un espacio más reducido también te costará menos dinero el iPhone5.

En cuanto a si merece la pena pasarse al 5 desde una versión anterior del iPhone, y siempre que como hemos mencionado no haya una suculenta oferta de tu operador o similar, el cambio tiene mucho más sentido si tienes un iPhone4 o anterior. Si tienes un iPhone4S digamos que podrías “aguantar” sin problemas. Actualizándolo a la última versión de iOS tendrás casi lo mismo aunque evidentemente con algo menos de potencia debido al procesador y mínimas diferencias con respecto a la cámara, que en el iPhone5 tiene una lente nueva pero la misma resolución.

La conclusión final es que el iPhone5 es de lo más recomendable del panorama actual (excluyendo a quienes no sean partidarios del entorno Apple) pero que se ve lastrado por un precio elevado.

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